Cuba a oscuras mientras llega combustible para vender en dólares en 25 y G

Cuba enfrenta apagones que en algunas provincias han llegado a prolongarse durante días. Sin embargo, este jueves aparecieron nuevas imágenes de combustible en dólares en pleno corazón de La Habana.

El material fue enviado a La Chiringa Cubana este 6 de agosto. Las imágenes muestran un tanque durante una operación portuaria y posteriormente sobre un camión. Otra fotografía lo sitúa junto al servicentro de 25 y G, en El Vedado.

La persona que remitió las imágenes aseguró que el cargamento llegó este jueves. También afirmó que el combustible disponible en esa estación se comercializa en dólares.

Más de 2,300 MW de afectación eléctrica este mismo jueves

La escena ocurre en uno de los peores momentos de la crisis energética cubana. La propia Unión Eléctrica pronosticó para este jueves una afectación de 2,305 MW durante el horario pico.

No se trata de un déficit aislado. Los cubanos llevan meses soportando cortes cada vez más extensos. En varias provincias se han documentado períodos de hasta 72 horas consecutivas sin servicio eléctrico.

Cuba también ha sufrido siete apagones generales durante 2026. Dos colapsos recientes volvieron a demostrar la extrema fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional.

Mientras tanto, el Gobierno reconoce que la falta de combustible forma parte de las causas del desastre. A eso se suman termoeléctricas envejecidas, averías constantes y décadas de insuficiente inversión.

Cuando faltan megawatts, pero aparece gasolina para cobrar en divisas

Ese contexto cambia completamente el significado de las imágenes recibidas desde 25 y G.

La llegada de un tanque a una estación no solucionaría por sí sola los problemas del sistema eléctrico. Tampoco significa que esa gasolina pueda alimentar directamente una termoeléctrica.

Sería incorrecto afirmar que el producto fotografiado corresponde al mismo combustible que necesitan las plantas de generación. Las imágenes tampoco permiten identificar su composición, procedencia o empresa importadora.

Pero existe una pregunta legítima que el Gobierno cubano tendría que responder. Si la escasez energética es tan extrema, ¿cómo se establecen las prioridades cuando llega combustible al país?

El contraste resulta inevitable. Millones de personas permanecen durante horas sin electricidad. Sin embargo, existen circuitos capaces de recibir combustible para comercializarlo cuando el comprador dispone de moneda extranjera.

La gasolina para particulares se ha ido desplazando hacia el dólar

La dolarización del combustible no comenzó este jueves.

Desde principios de año, la disponibilidad de gasolina para particulares en La Habana se concentró cada vez más en estaciones que cobran en divisas. Las ventas en pesos quedaron severamente restringidas.

En febrero, durante uno de los momentos más graves del desabastecimiento, el Gobierno mantuvo la comercialización de determinadas gasolinas en estaciones que operaban en dólares.

Incluso impuso límites y sistemas de turnos para acceder al producto. Para miles de ciudadanos, conseguir combustible dejó de depender solamente de encontrar una estación abastecida.

También pasó a depender de tener dólares.

El combustible en dólares crea así una división evidente. Quien recibe remesas o genera moneda extranjera tiene mayores posibilidades de acceder. Quien cobra su salario en pesos queda en clara desventaja.

Cuba ya permite nuevas vías para importar combustible

Hay otro elemento que vuelve todavía más relevante la denuncia.

Durante 2026, el Gobierno cubano comenzó a abrir vías para que empresas privadas y otros actores económicos gestionaran importaciones de combustible. Algunas de esas operaciones comenzaron a materializarse desde febrero.

Los cargamentos podían llegar en tanques estandarizados transportados dentro de buques convencionales. Ese mecanismo permite mover cantidades menores sin depender exclusivamente de grandes petroleros.

Las fotografías enviadas a La Chiringa Cubana muestran precisamente un tanque de ese formato. Sin embargo, eso no prueba que este cargamento pertenezca a una importación privada.

Tampoco permite establecer su país de procedencia. Para hacerlo serían necesarios documentos de carga, datos de la empresa o información oficial sobre la operación.

El problema no es solo si hay combustible, sino quién puede pagarlo

En mayo llegó otro cambio importante. Las autoridades dejaron de mantener un único precio fijo para determinados combustibles vendidos en moneda extranjera.

El precio puede variar según el costo de cada importación. Factores como transporte, proveedor, seguro y condiciones de compra pueden influir en la cifra final.

En otras palabras, Cuba ha desarrollado mecanismos para que determinados cargamentos entren, se paguen en moneda fuerte y encuentren compradores.

Ese modelo puede tener una explicación económica. Un importador que compra combustible en el extranjero necesita recuperar divisas para volver a importar.

Pero esa explicación no elimina la contradicción social.

El Estado paga buena parte de los salarios en pesos cubanos. Después, necesidades esenciales aparecen cada vez más vinculadas al dólar.

La electricidad escasea. El transporte escasea. El combustible escasea. Sin embargo, cuando determinados productos aparecen, una parte creciente de la población necesita moneda extranjera para acceder a ellos.

El “bloqueo” no explica por sí solo esta contradicción

Las sanciones estadounidenses existen y afectan operaciones financieras, comerciales y petroleras relacionadas con Cuba. Ignorar ese hecho tampoco ayudaría a entender la situación.

Pero presentar cada carencia como consecuencia exclusiva del “bloqueo” tampoco explica lo que ocurre dentro del país.

Cuba sigue recibiendo productos importados. También se han abierto mecanismos específicos para importar combustible mediante actores privados y otras operaciones comerciales.

Estados Unidos incluso ha establecido autorizaciones para determinadas transacciones energéticas destinadas al sector privado cubano, sujetas a restricciones.

Por eso, las imágenes de 25 y G no demuestran que las sanciones hayan desaparecido. Tampoco prueban que exista combustible suficiente para resolver la crisis eléctrica.

Lo que sí hacen es volver a colocar las prioridades económicas bajo la lupa.

Para vender en dólares aparece una vía; para encender el país, no alcanza

Este jueves, mientras la UNE anticipa más de 2,300 MW de afectación, muchos cubanos volverán a pasar buena parte del día sin electricidad.

En ese mismo país, un ciudadano documenta la llegada de un tanque a una estación donde asegura que la venta se realiza en dólares.

Esa diferencia merece una explicación mucho más profunda que repetir una consigna política.

El régimen debería informar qué producto llegó a 25 y G, quién lo importó y cuál fue su origen. También debería aclarar cuánto combustible recibió y bajo qué esquema se comercializará.

Sobre todo, debería explicar cómo decide qué sectores reciben los escasos recursos energéticos disponibles.

Porque después de años escuchando que falta combustible para generar electricidad, resulta inevitable que estas escenas provoquen indignación.

El problema no consiste en que una gasolinera reciba suministro. Cuba necesita combustible para mover vehículos, transportar alimentos y mantener funcionando su economía.

El problema aparece cuando el ciudadano percibe una regla distinta: para mantener encendida su casa no hay recursos suficientes, pero para vender combustible en dólares sí aparece una vía de abastecimiento.

Y mientras esa contradicción no tenga una explicación transparente, el discurso oficial sobre la crisis energética seguirá dejando más preguntas que respuestas.

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