La quimioterapia para Normita sigue sin aparecer en los hospitales donde su familia ha buscado tratamiento. Norma Suárez Peña tiene 56 años y vive en San Antonio de las Vegas. Durante años trabajó como farmacéutica en esa comunidad.
Muchas personas también conocen a su familia en Surgidero de Batabanó, de donde es su esposo. Ahora ambas localidades siguen con atención una situación marcada por el cáncer, las demoras y la falta de medicamentos.

Un diagnóstico confirmado por biopsia
Los estudios comenzaron en junio, después de que los médicos detectaran una lesión en una de sus mamas. Una evaluación radiológica clasificó la imagen como BI-RADS 5. Esa categoría describe un hallazgo altamente sospechoso, pero no representa la etapa del cáncer.
El informe anatomopatológico, fechado el 7 de julio de 2026, confirmó un carcinoma ductal invasor de tipo no especial. El documento lo clasifica como grado 2 y señala una marcada necrosis tumoral.

El mismo estudio registra receptor de estrógeno negativo, receptor de progesterona positivo en un 10% y HER2 con resultado 0. También muestra un índice Ki-67 del 80%.
Según explicó su hija, la oncóloga indicó comenzar el tratamiento cuanto antes. La familia asegura que no podía seguir perdiendo tiempo mientras intentaba completar la inscripción en un centro oncológico.
Demoras para recibir atención y un hospital sin medicamentos
La familia trató primero de inscribirla en el Instituto de Oncología y Radiobiología. Sin embargo, la demora les impidió avanzar con la rapidez que exigía la situación.
Después de recurrir a amistades y contactos, lograron que Norma fuera recibida en el Clínico Quirúrgico de 26, en La Habana. Su hija destacó la disposición y el trato de los médicos.
El obstáculo apareció en el momento decisivo. El hospital no dispone de los medicamentos indicados para iniciar la quimioterapia para Normita.
La prescripción incluye ocho bulbos de Adriamicina, cuatro de ciclofosfamida y cuatro de Taxol. Son medicamentos de quimioterapia utilizados contra el cáncer. No son antibióticos para tratar infecciones comunes.
La familia afirma que también buscó esos fármacos en otros centros médicos. La respuesta fue la misma: no estaban disponibles.
Medicamentos ausentes en hospitales y vendidos en dólares
Otros pacientes informaron a la familia que algunas personas venden esos medicamentos fuera del sistema hospitalario. Según la denuncia, cada bulbo puede costar entre 90 y 200 dólares.
La familia no ha podido confirmar una vía institucional para obtenerlos. Tampoco cuenta con ingresos capaces de cubrir precios de ese nivel.
Norma gana alrededor de 4,000 pesos cubanos al mes. Su esposo está jubilado y no puede trabajar desde que sufrió un infarto cerebral hace tres años. El episodio afectó el lado derecho de su cuerpo.
Uno de sus hijos recibe cerca de 12,000 pesos mensuales. Su hija cuida a dos niños pequeños. Los ingresos familiares apenas alcanzan para alimentos, carbón y otros gastos básicos.
La diferencia entre los salarios en pesos y los medicamentos vendidos en dólares convierte el tratamiento en una carga imposible. El diagnóstico existe. Los médicos están dispuestos. Sin embargo, los fármacos no aparecen.
Otros medicamentos e insumos que necesita la familia
Además de las quimioterapias, la familia mencionó ondansetrón para controlar náuseas y vómitos. También señaló hidrocortisona y un complejo con calcio, magnesio y vitamina D3.
La operación prevista después de la quimioterapia requerirá otros insumos médicos. La familia todavía no conoce todo lo que deberá conseguir para esa etapa.
Estos productos no sustituyen el tratamiento oncológico indicado. Forman parte de las necesidades que la familia ha identificado para acompañar el proceso y manejar sus efectos.
Una farmacéutica atrapada por la escasez
La historia tiene una contradicción difícil de ignorar. Norma dedicó años a trabajar como farmacéutica. Hoy no puede acceder a los medicamentos que necesita para enfrentar el cáncer.
El caso también desmonta la imagen oficial de un sistema sanitario capaz de responder a todos. Un diagnóstico confirmado pierde valor cuando el hospital carece del tratamiento indicado.
La escasez obliga a las familias a buscar contactos, cadenas de solidaridad y vendedores particulares. Esa realidad desplaza hacia los ciudadanos una responsabilidad que corresponde al sistema de salud.
Mientras tanto, cada demora aumenta la angustia. La familia sigue buscando los medicamentos y los recursos necesarios para que Norma pueda comenzar el tratamiento.
Datos facilitados por la familia
La familia habilitó un número para verificar el caso, coordinar medicamentos y registrar cualquier aporte relacionado con el tratamiento.
Zelle y contacto: +1 (786) 670-3586
Nombre registrado: Alexis Hernández Valdez
La familia solicita enviar una captura de la confirmación al mismo número. De esa forma, puede mantener un control de las operaciones recibidas.
El caso de Normita sigue abierto. San Antonio de las Vegas y Batabanó ya conocen su historia. Ahora también conocen la urgencia creada por un sistema que diagnostica el cáncer, pero no garantiza la quimioterapia para Normita.