Vecinos de la calle Los Cocos denuncian que la falta de agua en Palma Soriano se prolonga desde hace más de seis meses. Las familias aseguran que el servicio por las redes no llega de forma regular y que deben buscar alternativas para abastecer sus casas.
La denuncia volvió a colocar el foco sobre una necesidad básica que sigue sin solución estable. Imágenes difundidas este jueves muestran a residentes alrededor de un camión cisterna, llenando cubos, pomos y otros recipientes.
Entre las personas que acudieron a buscar agua aparecen adultos mayores y niños. La escena refleja el esfuerzo cotidiano que implica conseguir algo tan elemental como agua para cocinar, limpiar o mantener la higiene del hogar.
Una pipa después de meses de reclamos
El comunicador social Yosmany Mayeta Labrada difundió la denuncia y señaló que la pipa llegó después de varias quejas dirigidas al gobierno local. Según su publicación, hasta ese momento habría sido el único camión enviado a la comunidad.
Una entrega puntual puede aliviar la emergencia durante algunas horas. Sin embargo, no sustituye un servicio estable después de medio año de afectaciones. Tampoco elimina la carga que enfrentan las familias cada vez que deben almacenar agua en cualquier recipiente disponible.
Una residente afirmó en los comentarios de la publicación que funcionarios locales y representantes de Acueducto conocían el problema. Según su versión, las autoridades habían visitado la zona tras reclamaciones reiteradas.
La vecina explicó que les comunicaron que existía una desconexión en la calle. También les dijeron que una retroexcavadora debía abrir el área para realizar los trabajos necesarios. Sin embargo, aseguró que esa intervención todavía no había comenzado.


Los vecinos siguen esperando una reparación
El punto más preocupante no es solo la demora. También pesa la ausencia de una fecha concreta para el restablecimiento del servicio.
Cuando una comunidad pasa meses dependiendo de pipas, el problema deja de ser una avería temporal. Se convierte en una crisis diaria que obliga a reorganizar la vida doméstica alrededor de la próxima oportunidad para conseguir agua.
La situación del abastecimiento en Palma Soriano tampoco aparece aislada. Otros usuarios describieron dificultades similares en comunidades de Santiago de Cuba y municipios cercanos.
Un comentario señaló que en zonas conocidas como los Mutilao y los edificios de La Cuba llevan meses sin recibir agua con normalidad. Otra persona afirmó que sectores de San Luis se acercan a un año con graves irregularidades.
Desde el Centro Urbano Abel Santamaría, conocido como El Salao, también aparecieron denuncias sobre varios meses de dificultades. Un residente describió incluso disputas por pequeñas cantidades de agua obtenidas de una tubería rota.
Los problemas vienen de años anteriores
La crisis actual tiene antecedentes documentados. En mayo de 2025, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado Aguas Turquino reconoció fuertes afectaciones en Palma Soriano.
En aquel momento, el municipio debía recibir alrededor de 300 litros de agua por segundo. Sin embargo, solo recibía aproximadamente 150 litros por segundo.
También existían zonas con ciclos de distribución superiores a 30 días. La propia empresa relacionó parte de las dificultades con roturas reiteradas en equipos de bombeo y problemas en fuentes de abasto.
En municipios como San Luis y Songo-La Maya, los ciclos llegaron entonces a extenderse entre 70 y más de 80 días. Esos datos muestran que las interrupciones prolongadas no comenzaron esta semana.
Los apagones agravan la crisis del agua
Durante 2026, nuevas averías han complicado todavía más el abastecimiento en Santiago de Cuba. En julio, una rotura en la conductora principal del sistema Noroeste redujo el flujo hacia las plantas potabilizadoras Quintero I y II.
A ese deterioro se suman los apagones. Cuando las estaciones de bombeo pierden electricidad, el impacto del corte energético se traslada de inmediato al suministro de agua.
A comienzos de septiembre, residentes de los edificios de 18 plantas de Garzón denunciaron que debían cargar agua desde la calle hasta pisos superiores. Los cortes eléctricos impedían utilizar normalmente los equipos de bombeo.
Ese efecto en cadena agrava la vulnerabilidad de familias que ya viven con servicios inestables. Un apagón prolongado puede dejar una vivienda sin electricidad y, al mismo tiempo, sin capacidad para recibir o elevar agua.
Una crisis que supera a una sola comunidad
A finales de mayo, datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos indicaban que unos 2,7 millones de cubanos carecían diariamente de acceso regular al agua potable. Cerca de 10 millones sufrían algún tipo de suministro intermitente.
El sistema hidráulico operaba entonces con alrededor del 37% del combustible necesario para mantener las estaciones de bombeo. Esa combinación de falta de recursos, averías y dependencia eléctrica ayuda a explicar por qué tantas comunidades enfrentan ciclos cada vez más largos.
El problema de Los Cocos resume esa realidad. Los vecinos no están reclamando una obra de lujo ni una mejora secundaria. Están pidiendo un servicio básico que debería llegar de forma regular a sus hogares.
Una pipa puede resolver una urgencia puntual. No puede convertirse en la respuesta permanente después de seis meses de espera.
Mientras no exista una reparación estable, la falta de agua en Palma Soriano seguirá obligando a las familias a cargar cubos, almacenar lo que puedan y esperar una solución que, según sus propios testimonios, todavía no llega.