ETECSA reconoció que la crisis eléctrica ya limita directamente su capacidad para ampliar la infraestructura de telecomunicaciones en Cuba. La crisis de ETECSA dejó de ser solo una cuestión de cobertura deficiente o precios elevados. Ahora la propia empresa admite que no considera viable seguir instalando nuevos equipos si no puede garantizar energía para mantenerlos funcionando.
El comunicado llega después de meses de apagones prolongados, interrupciones del servicio móvil y fallas en la telefonía fija. La empresa asegura que muchos sitios tecnológicos se apagan cuando falta electricidad. Esa situación deja comunidades sin cobertura celular, internet y, en algunos casos, telefonía fija.
El colapso eléctrico golpeó de lleno las telecomunicaciones
ETECSA puso como ejemplo la reciente desconexión del Sistema Electroenergético Nacional. Durante ese evento, más del 80% de los sitios de radiobases quedaron interrumpidos. También salió de servicio cerca del 70% de los gabinetes de telecomunicaciones.
La caída tuvo un efecto inmediato sobre el acceso a internet. Según la empresa, el tráfico llegó a reducirse un 58% frente a períodos comparables. El dato muestra hasta qué punto las comunicaciones dependen de un sistema eléctrico que acumula averías, déficit de generación y falta de combustible.
El problema va más allá de una interrupción puntual. De unas 2.520 radiobases existentes en el país, solo alrededor de la mitad dispone de algún respaldo energético. Unas 450 presentan además problemas mecánicos o falta de combustible en sus generadores.
ETECSA dice que ampliar la red ya no es viable
La declaración más importante del comunicado aparece cuando la compañía explica sus nuevas prioridades de inversión. ETECSA sostiene que no resulta viable continuar ampliando radiobases, gabinetes y sitios WiFi sin disponer primero de respaldo energético suficiente.
Ese reconocimiento cambia el centro de la discusión. Durante años, las quejas de los usuarios se concentraron en la mala cobertura, la lentitud de los datos y la falta de capacidad. Ahora la empresa admite que ampliar la red puede convertirse en una inversión poco efectiva si los nuevos equipos quedan apagados durante los cortes eléctricos.
La crisis de ETECSA queda así vinculada a otra crisis mucho mayor. La infraestructura de comunicaciones no puede funcionar de forma estable mientras dependa de una red eléctrica incapaz de sostener el servicio durante buena parte del día.

Miles de líneas fijas siguen fuera de servicio
El comunicado también expone el deterioro de la telefonía fija. ETECSA reconoce alrededor de 77.000 reportes de servicios interrumpidos. La compañía relaciona esa cifra con falta de recursos y con una tecnología que describe como obsoleta y costosa.
La empresa admite además que la telefonía fija no genera suficientes ingresos para cubrir todos sus gastos de mantenimiento y operación. Por eso utiliza parte de los ingresos obtenidos con la telefonía móvil para sostener ese servicio.
El problema resulta especialmente sensible después de las críticas generadas por los precios de los servicios móviles. Muchos clientes cuestionan que, tras pagar más por conectarse, sigan enfrentando interrupciones, zonas sin señal y una infraestructura que la propia empresa reconoce limitada.
Los paneles solares aparecen como solución parcial
ETECSA asegura que trabaja en una transición hacia la energía fotovoltaica. El plan busca instalar sistemas solares en instalaciones estratégicas para reducir la dependencia inmediata del Sistema Electroenergético Nacional.
Hasta ahora, los centros principales de 64 cabeceras municipales cuentan con algún nivel de cobertura solar. Pinar del Río, Villa Clara, Matanzas y Granma figuran entre las provincias con mayor avance.
Sin embargo, la propia compañía reconoce que la capacidad instalada no siempre garantiza servicio durante las 24 horas. Algunos centros tampoco tienen espacio suficiente para todos los paneles necesarios. La solución depende además de proveedores capaces de suministrar sistemas adaptados a cada instalación.
Los apagones no explican todo el problema
Los cortes eléctricos explican por qué muchas radiobases dejan de funcionar, pero no responden por sí solos a una pregunta más amplia. ¿Cómo llegó una infraestructura esencial a operar con tan poco respaldo energético después de años de expansión de los servicios móviles?
Una red de telecomunicaciones necesita planes de contingencia precisamente porque la electricidad puede fallar. Generadores, baterías y fuentes alternativas resultan esenciales cuando millones de personas dependen del servicio para comunicarse, trabajar, pagar o pedir ayuda.
ETECSA también menciona robos, vandalismo, inflación y falta de combustible entre los factores que afectan sus operaciones. Son problemas que generan costos adicionales. Sin embargo, el tamaño de las interrupciones reconocidas por la propia empresa muestra que la vulnerabilidad ya alcanza una escala nacional.
Pagar más no ha significado recibir un servicio más estable
La mayor contradicción para los usuarios aparece al comparar los costos con la calidad del servicio. ETECSA ha defendido la necesidad de obtener más ingresos para sostener inversiones y operaciones. Al mismo tiempo, admite que no puede continuar expandiendo la red mientras no resuelva el respaldo energético.
Para los cubanos, la consecuencia es sencilla: pagar más no garantiza una conexión más estable. La electricidad falla, las radiobases se apagan y la capacidad para ampliar la red queda frenada.
El nuevo comunicado tampoco establece cuándo toda la infraestructura crítica contará con respaldo suficiente. La empresa presenta un programa gradual de energía solar, pero reconoce que incluso esa alternativa todavía tiene limitaciones.
Cuando se va la corriente también desaparece la conexión
La situación demuestra hasta qué punto dos servicios esenciales han quedado vinculados. Una avería en el sistema eléctrico no solo deja hogares sin corriente. También puede limitar llamadas, internet, operaciones bancarias y otras comunicaciones necesarias para la vida diaria.
ETECSA ha puesto por escrito algo que muchos usuarios llevan meses comprobando en sus teléfonos: cuando se va la electricidad, también puede desaparecer la señal. El desafío ya no consiste únicamente en ampliar la cobertura. Cuba necesita una infraestructura capaz de mantenerla funcionando cuando el sistema eléctrico vuelva a fallar.