Denuncian represalias contra pastores cubanos que ayudan a niños y vulnerables

La represión religiosa en Cuba vuelve a generar denuncias tras nuevas acusaciones sobre presiones contra dos pastores evangélicos de Las Tunas. Ambos desarrollan una amplia labor de ayuda social.

La Alianza de Iglesias Cubanas No Registradas, conocida como AICnoR, expresó su respaldo a Mario Jorge Travieso Medina y Velmis Adriana Mariño González.

La pareja dirige el Ministerio Internacional Viento Recio. La congregación desarrolla desde hace años proyectos religiosos y acciones destinadas a personas con graves necesidades económicas.

Según la organización, ambos religiosos enfrentan restricciones migratorias, vigilancia, interrogatorios y otras medidas relacionadas con su actividad independiente.

AICnoR denuncia nuevas presiones contra los pastores

AICnoR asegura que Travieso Medina y Mariño González llevan años impedidos de salir libremente de Cuba.

La alianza sostiene que tampoco pueden obtener con normalidad un pasaporte cubano corriente. Considera esa situación una medida de presión contra su ministerio.

Las restricciones contra Travieso no aparecen por primera vez ahora. Organizaciones dedicadas a vigilar la libertad religiosa han documentado problemas similares durante años.

En abril de 2022, Travieso y su esposa fueron detenidos e interrogados durante varias horas. Preparaban entonces un encuentro de oración dirigido a familiares de presos políticos.

Aquel evento terminó cancelado después de amenazas denunciadas por sus organizadores. El episodio fue posteriormente incluido en informes internacionales sobre libertad religiosa.

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Una iglesia que también entrega alimentos

La nueva denuncia adquiere mayor relevancia por el trabajo social desarrollado por Viento Recio durante la actual crisis cubana.

La congregación ha preparado desayunos y almuerzos para personas que enfrentan dificultades para conseguir alimentos.

Durante 2026 se conocieron diferentes iniciativas destinadas a embarazadas, ancianos y otros ciudadanos vulnerables. También comenzaron a acudir niños y jóvenes buscando comida.

En julio, Travieso explicó que su iglesia preparaba alimentos para cientos de personas cada semana.

Los voluntarios se levantaban desde muy temprano para cocinar. La iniciativa dependía de recursos reunidos por la propia comunidad religiosa y sus colaboradores.

AICnoR sostiene ahora que las presiones aumentaron precisamente mientras el ministerio ampliaba esta labor.

Según su comunicado, la ofensiva contra Travieso se intensificó cuando las autoridades observaron que ofrecían desayunos a niños y alimentos a personas vulnerables.

Esa afirmación corresponde a la organización religiosa. Hasta el momento no existe una explicación pública de las autoridades cubanas que confirme esa relación.

Ayudar también ha encontrado obstáculos

Los problemas alrededor de la asistencia social de Viento Recio tampoco comenzaron esta semana.

Durante el verano, reportajes independientes documentaron obstáculos para entregar alimentos preparados por la congregación.

Uno de los programas ofrecía desayunos a mujeres embarazadas alojadas en un Hogar Materno de Las Tunas.

Según los testimonios publicados entonces, funcionarios exigieron autorizaciones para continuar con las entregas.

La iglesia dirigió después parte de sus esfuerzos hacia adultos mayores. Muchos dependían de centros estatales afectados por fuertes carencias.

Varios ancianos comenzaron incluso a trasladarse directamente hasta el templo para recibir comida.

Este punto resulta especialmente significativo. Cuba atraviesa una crisis en la que numerosos ciudadanos dependen cada vez más de redes religiosas y comunitarias.

Por eso, cualquier obstáculo contra esas iniciativas termina afectando primero a quienes tienen menos alternativas.

Denuncian una campaña para desacreditar al pastor

AICnoR también acusa a perfiles en redes sociales de desarrollar una campaña contra Mario Jorge Travieso.

La organización menciona una cuenta identificada como “Geydao Fonseca”, anteriormente denominada “Ssmuray de Cuba”.

Según la alianza, esa cuenta y otros perfiles han publicado mensajes destinados a deteriorar la reputación del religioso.

AICnoR atribuye esas operaciones a personas vinculadas con la Seguridad del Estado. Sin embargo, esa identificación no ha podido comprobarse de manera independiente.

La organización asegura haber localizado al menos ocho publicaciones contra Travieso. También afirma que el tono de los mensajes se ha vuelto progresivamente más agresivo.

La acusación merece seguimiento. Una campaña de descrédito puede convertirse en un mecanismo de presión cuando afecta directamente el trabajo público de una persona.

Sin embargo, también resulta fundamental diferenciar entre lo documentado y aquello que todavía permanece como denuncia.

Las iglesias independientes enfrentan una situación más vulnerable

La represión religiosa en Cuba no afecta de la misma manera a todas las congregaciones.

Las iglesias que carecen de reconocimiento legal enfrentan una situación especialmente complicada. No cuentan con las mismas posibilidades administrativas que las organizaciones oficialmente registradas.

AICnoR nació precisamente para agrupar a comunidades religiosas que no han obtenido personalidad jurídica dentro del sistema cubano.

La alianza cuestiona ahora la diferencia entre el trato recibido por esas congregaciones y el otorgado a denominaciones reconocidas oficialmente.

También señala directamente a la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista.

El organismo está encabezado por Caridad Diego Bello y mantiene una función central en la relación entre el Estado y las comunidades religiosas.

AICnoR también menciona a la viceministra de Relaciones Exteriores Josefina Vidal al cuestionar reuniones oficiales presentadas como espacios de diálogo religioso.

El problema va más allá de una iglesia

La discusión no debería limitarse a la posibilidad de celebrar un culto dentro de un templo.

La libertad religiosa también incluye organizarse, predicar, desarrollar proyectos comunitarios y ayudar voluntariamente a ciudadanos necesitados.

Cuando una congregación alimenta a personas que atraviesan situaciones difíciles, su trabajo adquiere además una dimensión social.

Obstaculizar esa asistencia puede dejar sin apoyo precisamente a quienes menos recursos tienen.

También plantea una contradicción difícil de ignorar. Mientras aumenta la necesidad de ayuda, organizaciones religiosas independientes denuncian controles y obstáculos para prestar esa asistencia.

Eso convierte el caso de Viento Recio en algo mayor que una disputa administrativa.

Un historial de denuncias que viene de años atrás

Travieso ha denunciado presiones contra su ministerio desde mucho antes de los actuales programas de alimentación.

En 2021 habló públicamente sobre multas, vigilancia y dificultades para desarrollar actividades religiosas en Las Tunas.

En 2022, su detención junto a Mariño González recibió atención internacional.

Organizaciones dedicadas a la libertad religiosa continuaron posteriormente documentando restricciones contra ambos líderes.

Por eso, las acusaciones actuales aparecen dentro de un historial que ya cuenta con antecedentes públicos.

La nueva denuncia deberá seguir siendo contrastada, especialmente respecto a la autoría de los perfiles utilizados para atacar al pastor.

Sin embargo, las restricciones anteriores y los obstáculos a determinadas actividades religiosas han sido documentados por diferentes organizaciones.

La represión religiosa en Cuba seguirá bajo cuestionamiento mientras líderes independientes denuncien vigilancia, interrogatorios y limitaciones para desarrollar su trabajo.

La situación resulta todavía más preocupante cuando esas congregaciones también están ofreciendo comida a niños, ancianos y familias que necesitan ayuda inmediata.

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