La protesta en Santa Rita volvió a colocar la crisis eléctrica cubana en el centro del descontento ciudadano. Vecinos de esta localidad de Jiguaní, en Granma, salieron este sábado a las calles para exigir electricidad tras nuevos apagones prolongados.
Videos difundidos en redes sociales muestran a residentes reunidos en la vía pública mientras corean «¡Queremos corriente!» y «¡El pueblo unido jamás será vencido!». En las imágenes también aparece una patrulla policial atravesando la zona donde se concentraban los manifestantes.
Una protesta en medio de una crisis eléctrica extrema
La escena ocurrió en una jornada especialmente complicada para el Sistema Electroenergético Nacional. El parte divulgado para este sábado informó una disponibilidad de solo 758 megavatios a las 6:00 de la mañana.
A esa hora, la demanda alcanzaba 2,250 MW y ya existían 1,493 MW de afectación. Para el horario de máxima demanda, la Unión Eléctrica pronosticó una afectación de 2,072 MW.
El dato refleja la enorme diferencia entre la electricidad que el país necesita y la que realmente puede generar. Para la noche se estimó una demanda de 2,800 MW, con un déficit previsto de 2,042 MW.
La situación se agravó por varias unidades termoeléctricas fuera de servicio. El reporte incluyó averías en Santa Cruz, Felton, Renté y la central Antonio Guiteras, además de unidades detenidas por mantenimiento.
Granma vuelve a quedar en el centro del descontento
Para los residentes de Santa Rita, los apagones no representan una situación nueva. La localidad ya ha aparecido antes en reportes ciudadanos por cortes prolongados, problemas con el agua y dificultades para realizar actividades básicas.
La protesta en Santa Rita también ocurre dentro de un contexto de fuertes interrupciones en el oriente cubano. Granma ha sufrido desconexiones, fallas de transmisión y extensos periodos sin servicio durante los últimos meses.
Una falla en la línea de 220 kilovoltios entre Nuevitas y Las Tunas provocó otra desconexión parcial del oriente el 10 de octubre. Ese incidente volvió a mostrar la fragilidad de una red que funciona con muy poco margen ante cualquier avería.
El problema no termina cuando regresa la corriente. Los cortes afectan la conservación de alimentos, el bombeo de agua, la cocción, el descanso y la actividad económica de miles de familias.
Una patrulla atraviesa la manifestación
Uno de los momentos más llamativos de los videos ocurre cuando una patrulla policial pasa por la zona de la protesta. Los manifestantes continúan gritando sus reclamos mientras el vehículo avanza entre la concentración.
Las imágenes conocidas hasta ahora no muestran que la patrulla lograra dispersar a los vecinos en ese momento. Tampoco permiten determinar si posteriormente hubo detenciones o alguna intervención policial de mayor alcance.
Ese detalle resulta importante porque las protestas por servicios básicos se han repetido en distintos puntos de Cuba. En muchos casos, los reclamos comienzan por la electricidad, el agua o los alimentos y terminan expresando una frustración mucho más amplia.
En septiembre, vecinos de La Habana Vieja bloquearon una calle después de más de 36 horas sin luz ni agua. Meses antes, cientos de personas salieron a las calles de Morón durante otra protesta relacionada con los apagones y la crisis.
Los números explican parte del malestar
La crisis eléctrica no puede entenderse solo como una cadena de incidentes aislados. Los partes diarios muestran déficits de generación que durante semanas han superado con frecuencia los 1,700 o 2,000 MW.
Este sábado, el sistema mantenía varias unidades termoeléctricas fuera de servicio. Las limitaciones en la generación térmica sumaban otros 394 MW, según las cifras divulgadas para la jornada.
A ese escenario se añaden el deterioro acumulado de las plantas, los problemas de combustible y las fallas en la red. Cada nueva avería reduce todavía más la capacidad de recuperación del sistema.
La combinación termina trasladando el costo directamente a la población. Las familias reorganizan horarios, pierden alimentos y pasan noches enteras sin poder descansar por falta de electricidad.
Las protestas se extienden por distintos municipios
Cubalex documentó 766 protestas durante el primer semestre de 2026. La organización registró hechos en 141 municipios del país.
También señaló junio como el mes con más protestas desde que comenzó ese monitoreo en 2022. El informe vincula ese aumento con un semestre marcado por crisis energética, hídrica y sanitaria.
Esas cifras no significan que todas las manifestaciones estén relacionadas con los apagones. Sin embargo, la crisis energética aparece de forma repetida entre los motivos de descontento registrados durante el año.
Lo ocurrido este sábado en Granma encaja dentro de esa realidad. Los vecinos no estaban pidiendo una promesa futura ni un nuevo anuncio oficial. Estaban reclamando un servicio básico que necesitan para vivir.
La protesta en Santa Rita deja además una imagen difícil de ignorar: ciudadanos en la calle exigiendo electricidad mientras una patrulla policial atraviesa la manifestación.
El reclamo es sencillo. Pero su repetición en diferentes provincias muestra que la crisis eléctrica ya no representa solamente un problema técnico. También alimenta una creciente tensión social en Cuba.