Un incendio en Santa Cruz del Norte dejó fuera de servicio este viernes la unidad 1 de la termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna. El siniestro ocurrió en Mayabeque y golpeó a un sistema eléctrico que ya operaba con una disponibilidad extremadamente baja.
La Unión Eléctrica informó que el fuego comenzó alrededor de las 6:55 a.m. y provocó la salida inmediata de la máquina. Más tarde, Vicente de la O Levy confirmó que las llamas fueron controladas y que no se reportaron personas lesionadas.
El incendio golpea a un sistema con muy poca generación
Antes del siniestro, el parte oficial de la UNE ya reflejaba una situación crítica. A las 6:00 a.m., Cuba disponía de solo 740 megavatios frente a una demanda de 2,260 MW.
La afectación al servicio alcanzaba entonces los 1,540 MW. Para el horario de máxima demanda, la empresa estatal pronosticó un escenario todavía más grave.
La demanda podría llegar a 2,900 MW, mientras la disponibilidad permanecería en 740 MW. Eso dejaría un déficit estimado de 2,160 MW y una afectación cercana a 2,190 MW.
La salida de la unidad 1 de Santa Cruz añade todavía más presión al sistema. La red eléctrica lleva meses trabajando sin margen suficiente para absorber nuevas averías.

Varias termoeléctricas permanecen fuera de servicio
La situación no se limita a Santa Cruz del Norte. Otras plantas importantes también comenzaron este viernes con unidades averiadas o sometidas a mantenimiento.
La Central Antonio Guiteras, en Matanzas, aparecía fuera de servicio. También estaban indisponibles la unidad 2 de Felton y las unidades 3 y 6 de Renté.
El jueves ya había sido una jornada muy complicada para los consumidores. El servicio permaneció afectado durante las 24 horas y alcanzó un máximo de 2,094 MW.
La propia UNE reconoció que la afectación superó lo previsto. Los problemas en Cienfuegos y Santa Cruz volvieron a reducir la capacidad disponible durante la noche.
Santa Cruz acumula averías durante 2026
La Central Termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna no llega a este episodio en buenas condiciones. Sus unidades han registrado varias salidas de servicio durante 2026.
La unidad 1 sufrió una avería en febrero. Después volvió a presentar problemas en abril y mayo relacionados con el sistema de regulación de la turbina.
En julio también falló la unidad 2 debido a un problema en el economizador. La secuencia muestra una planta sometida a reparaciones frecuentes y poco margen operativo.
Ese historial convierte el incendio en Santa Cruz en otro golpe para un parque termoeléctrico muy deteriorado. No ocurre dentro de una red estable con capacidad suficiente.
Una central con más de tres décadas de explotación
La termoeléctrica de Santa Cruz fue concluida en 1991 con tecnología soviética. Cuenta con tres unidades generadoras y una capacidad instalada conjunta cercana a 295 MW.
La planta utiliza crudo nacional y forma parte de la infraestructura básica de generación de Cuba. Sin embargo, sus equipos acumulan más de tres décadas de explotación.
Ese envejecimiento obliga a realizar reparaciones frecuentes y aumenta la vulnerabilidad ante nuevas fallas. El problema se repite en otras centrales térmicas del país.
Cuando una unidad sale de servicio, el impacto se siente rápido. Cuba dispone de poca reserva para sustituir la generación perdida durante las horas de mayor consumo.
El costo de cada avería termina llegando a hogares y negocios. Los cubanos enfrentan más apagones, dificultades para conservar alimentos y problemas para realizar actividades básicas.
El fuego fue controlado, pero quedan preguntas
Las autoridades confirmaron que no hubo lesionados tras el incendio. Esa es la mejor noticia dentro de una emergencia que pudo tener consecuencias humanas mucho más graves.
Sin embargo, todavía falta conocer el alcance real de los daños en la unidad 1. Tampoco se ha informado cuánto tiempo podría permanecer fuera de servicio.
Una evaluación técnica será necesaria para determinar la magnitud de las reparaciones. Hasta ahora, no existe una fecha oficial para el regreso de la máquina.
Mientras tanto, la central queda con una capacidad todavía más limitada. El país enfrenta otra jornada marcada por apagones prolongados y una generación insuficiente.

La crisis eléctrica vuelve a quedar expuesta
Cuba ha sufrido ocho desconexiones totales del Sistema Electroenergético Nacional durante 2026. La más reciente ocurrió el 18 de septiembre y afectó nuevamente a todo el país.
Esos colapsos muestran que los apagones no responden solamente a una avería aislada. El problema combina unidades antiguas, fallas frecuentes, mantenimientos y limitaciones de combustible.
La generación disponible tampoco logra cubrir la demanda durante amplios períodos del día. Esa diferencia obliga a mantener cortes que pueden prolongarse durante muchas horas.
El incendio en Santa Cruz agrava ese escenario justo cuando la UNE pronostica una afectación de hasta 2,190 MW. Las cifras vuelven a colocar al sistema cerca de otro día extremo.
Controlar las llamas fue la primera urgencia. Recuperar la unidad será el próximo reto, pero la crisis eléctrica cubana sigue siendo mucho más profunda.