La afirmación de que EE.UU. adquirirá Cuba volvió a generar polémica después de una publicación del empresario estadounidense Grant Cardone. El magnate inmobiliario, conocido por su respaldo a Donald Trump, lanzó una predicción directa sobre el futuro de la Isla.
Cardone aseguró que Estados Unidos terminará adquiriendo Cuba y pidió a sus seguidores guardar el mensaje. La publicación estuvo acompañada por un mapa del Caribe con el territorio cubano resaltado.
Sin embargo, el empresario no explicó qué entiende por “adquirir” Cuba. Tampoco presentó información sobre negociaciones, acuerdos o decisiones oficiales del Gobierno estadounidense que respalden su predicción.
Grant Cardone mantiene una relación cercana con Trump
Grant Cardone no forma parte de la administración de Donald Trump. Por tanto, sus palabras no representan un anuncio oficial de Washington.
El empresario sí mantiene vínculos públicos con el movimiento político de Trump. Participó como orador en el mitin republicano celebrado en el Madison Square Garden durante la campaña presidencial de 2024.
También estuvo en Mar-a-Lago durante la noche de las elecciones de noviembre de ese año. Trump, además, ha participado anteriormente en eventos organizados por Cardone.
La relación entre ambos también tiene un componente empresarial. Los dos construyeron buena parte de su imagen pública alrededor del sector inmobiliario, las negociaciones y los grandes negocios.
Ese contexto explica por qué la expresión utilizada por Cardone llamó especialmente la atención. Hablar de una eventual adquisición de Cuba recuerda el lenguaje empresarial que Trump ha empleado para referirse a distintos asuntos geopolíticos.
Trump también ha utilizado un lenguaje similar sobre Cuba
La predicción de Cardone no aparece completamente aislada del discurso reciente de Donald Trump.
Durante 2026, el presidente estadounidense ha mencionado en varias ocasiones la posibilidad de cambios profundos en las relaciones entre Washington y La Habana.
Trump incluso habló meses atrás de una posible “adquisición amistosa” o “friendly takeover” de Cuba. Sin embargo, nunca presentó públicamente un mecanismo concreto para llevar semejante idea a la práctica.
El pasado 23 de octubre volvió a colocar a Cuba en el centro de su discurso durante un evento político en Fort Myers, Florida.
Trump describió un escenario donde barcos estadounidenses pasarían cerca de la costa cubana después de regresar de operaciones relacionadas con Irán. También dijo que Marco Rubio sería enviado para “cerrar el trato”.
Pese al impacto de esas palabras, el mandatario no anunció una operación militar ni presentó un acuerdo firmado con La Habana.
Marco Rubio aumenta la presión verbal sobre La Habana
El secretario de Estado Marco Rubio también endureció esta semana su discurso sobre el futuro político cubano.
Durante una teleconferencia con periodistas el 26 de octubre, Rubio afirmó que Cuba necesita un cambio “muy drástico”. También señaló que la situación cubana es diferente a la de Venezuela.
El funcionario evitó explicar qué medidas concretas contempla Washington.
Estas declaraciones mantienen abiertas numerosas preguntas sobre la estrategia estadounidense hacia el régimen cubano. Hasta ahora, la presión política y económica ha aumentado, pero varias de las declaraciones más llamativas siguen sin convertirse públicamente en planes específicos.
Por eso, afirmar simplemente que EE.UU. adquirirá Cuba sería ir mucho más allá de los hechos conocidos.
Cardone hizo una predicción. Trump ha utilizado expresiones similares. Rubio habla de cambios profundos. Sin embargo, ninguna de esas declaraciones constituye por sí sola la confirmación de una futura anexión, compra o transferencia de soberanía.
Cuba no es una propiedad inmobiliaria
La publicación también abre un debate que va mucho más allá de Donald Trump o Grant Cardone.
Cuba atraviesa una profunda crisis económica, energética, social y política. El régimen mantiene un sistema sin elecciones libres multipartidistas mientras miles de cubanos continúan abandonando el país.
La caída del apoyo venezolano y el aumento de la presión estadounidense han colocado al Gobierno de Miguel Díaz-Canel en una posición cada vez más complicada.
Pero el futuro de Cuba no puede reducirse a una operación inmobiliaria.
La salida del comunismo, una eventual transición democrática y la recuperación de las libertades deberían colocar a los cubanos en el centro de cualquier transformación política.
Una Cuba libre necesita instituciones democráticas, derechos individuales, propiedad privada, separación de poderes y elecciones verdaderamente competitivas. Eso es muy distinto a hablar literalmente de que otro país “adquiera” la Isla.
El mensaje provoca expectación pero no confirma un plan
Grant Cardone conoce perfectamente el impacto que generan este tipo de predicciones. Su frase “guarden este mensaje” convierte la publicación en una apuesta sobre lo que, según él, ocurrirá en el futuro.
También llega en un momento especialmente sensible.
Trump ha intensificado sus referencias a Cuba. Rubio mantiene un discurso de fuerte presión contra La Habana. El régimen cubano responde con nuevas advertencias contra Estados Unidos.
Todo ello convierte cualquier mensaje sobre el futuro de la Isla en material de enorme repercusión.
Sin embargo, conviene separar la expectativa política de los hechos confirmados.
Por ahora, no existe un anuncio público del Gobierno de Estados Unidos que confirme que Washington pretende “comprar” o “adquirir” Cuba.
Lo que sí existe es un cambio evidente en el tono estadounidense hacia el régimen y una sucesión de declaraciones que mantienen abierta la discusión sobre qué ocurrirá con Cuba en los próximos meses.
Cardone acaba de llevar esa incertidumbre mucho más lejos con una frase diseñada para no pasar inadvertida.