La transición energética volvió a ocupar el centro del discurso de Miguel Díaz-Canel. Esta vez, durante una visita de trabajo al Ministerio de Energía y Minas en La Habana.
El gobernante cubano aseguró que el país atraviesa una transformación de gran magnitud. Incluso afirmó que todavía no se comprende completamente lo que está ocurriendo.
“Todavía no nos hemos dado cuenta de la transición energética que estamos protagonizando”, declaró durante las conclusiones de la visita al sector.
La frase llega en un momento muy diferente para millones de cubanos. Los apagones continúan, las termoeléctricas siguen acumulando averías y el Sistema Eléctrico Nacional mantiene una situación extremadamente frágil.
Más parques solares, pero los apagones continúan
Díaz-Canel destacó la instalación de más de 1,000 megavatios de capacidad solar fotovoltaica durante 2025. Según su explicación, esa generación evitó déficits todavía mayores.
El crecimiento de la energía solar en Cuba es real. El sistema cuenta ya con 144 parques solares fotovoltaicos y la red incorpora cada vez más puntos de generación.
Sin embargo, aumentar la capacidad solar no significa automáticamente tener electricidad estable durante todo el día.
La generación fotovoltaica depende de las horas de radiación solar. Además, el sistema cubano todavía necesita termoeléctricas, generación distribuida y otras fuentes para sostener la demanda.
Ahí aparece el problema que el discurso sobre la transición energética no puede ocultar: instalar nuevos parques no ha eliminado los cortes que sufren los hogares.
Los apagones afectan la conservación de alimentos, el bombeo de agua, las comunicaciones, los negocios y prácticamente cualquier actividad cotidiana.
El Sistema Eléctrico Nacional sigue mostrando su fragilidad
El 18 de septiembre, Cuba sufrió otra desconexión completa del Sistema Electroenergético Nacional.
La Chiringa Cubana contabilizó aquel episodio como el octavo colapso total registrado durante 2026. La recuperación de la interconexión nacional necesitó alrededor de 32 horas.
Restablecer la red tampoco significó devolver inmediatamente la electricidad a todos los consumidores.
Después del colapso aparecieron nuevos problemas en la central termoeléctrica Antonio Guiteras. La planta de Matanzas volvió a enfrentar daños en su caldera y necesitó varios días de trabajos.
Ese historial ayuda a poner las declaraciones actuales en contexto.
La discusión no pasa solamente por cuánto nuevo equipamiento solar instala Cuba. También importa la capacidad del sistema para mantenerse funcionando sin caer una y otra vez.
El propio MINEM reconoce el problema del financiamiento
Durante los encuentros también participaron directivos de la Unión Eléctrica, CUPET y el Grupo Empresarial Geominero Salinero.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que la estructura de la Unión Eléctrica está cambiando profundamente.
La empresa antes administraba principalmente grandes centrales. Ahora tiene que gestionar una red mucho más extensa, con 144 parques solares y cerca de 300 puntos de generación previstos.
Pero el propio ministro señaló uno de los obstáculos que siguen pendientes: el dinero.
De la O Levy habló de la necesidad de encontrar ingresos con rapidez para reducir las necesidades financieras que pesan sobre la Unión Eléctrica.
Es un reconocimiento importante. La infraestructura nueva necesita mantenimiento, personal, piezas, almacenamiento, redes de transmisión y recursos para funcionar de forma estable.
No basta con instalar capacidad sobre el papel.
Las mipymes comienzan a entrar en las termoeléctricas
La visita también dejó otro dato poco habitual.
Pequeñas y medianas empresas privadas están comenzando a participar directamente en trabajos relacionados con turbinas y generadores de las centrales termoeléctricas.
Hasta ahora, según explicó un funcionario del MINEM, las empresas privadas realizaban labores de refrigeración, pintura y obras civiles.
La intervención directa sobre equipos principales de generación era otra historia.
Una experiencia en la termoeléctrica del Mariel permitió que una mipyme trabajara en componentes vinculados con la máquina 5 y el bloque 6.
El funcionario calificó los resultados como prometedores.
La decisión muestra hasta dónde está llegando la búsqueda de nuevas soluciones dentro de un sector tradicionalmente controlado por empresas estatales.
También plantea una realidad evidente: el sistema necesita recursos, capacidades técnicas y alternativas que el aparato estatal no siempre puede cubrir por sí solo.
La verdadera medida serán las horas con electricidad
Cuba puede aumentar sus parques fotovoltaicos y avanzar hacia una matriz energética menos dependiente de combustibles. Eso representa un cambio importante en la estructura de generación.
Pero cualquier transformación tendrá que medirse finalmente por sus resultados.
Para una familia que pierde la comida después de horas sin electricidad, el número de parques instalados ofrece poco alivio inmediato.
Para una comunidad que depende de la corriente para recibir agua, ocurre lo mismo.
Y para los pequeños negocios que pierden jornadas completas por los cortes, la situación tampoco cambia con declaraciones.
Por eso, el principal desafío de la transición energética no será presentar nuevas cifras. Será lograr que toda esa capacidad consiga traducirse en un servicio más estable.
Los parques solares existen. La nueva capacidad también.
Lo que todavía falta es que el cubano pueda notar esa transformación cuando encienda un interruptor en su casa.
Mientras los apagones, las averías y las desconexiones continúen formando parte de la vida diaria, esa será la prueba más sencilla para medir los resultados del sistema eléctrico.