Un paciente infartado permaneció más de 12 horas en el Policlínico de Batabanó, en Mayabeque, sin poder acceder a una cama de terapia intensiva, según denunció públicamente Mailene Noguera Santiesteban, ex presa política del 11J.
La denuncia generó fuerte indignación en redes sociales por la gravedad del caso y por la demora en un traslado que debía ser urgente. El hombre llegó al centro médico alrededor de las 10:30 de la noche con un infarto y un trombo, una combinación de alto riesgo que requiere atención especializada.
Mailene explicó que su padre necesitaba cuidados intensivos, pero no había camas disponibles para trasladarlo. La familia tuvo que esperar durante horas en medio de la incertidumbre, mientras el paciente seguía conectado a equipos médicos en un policlínico de atención primaria.
“Mi papá se muere y no hay cama”
La frase que más impactó en la denuncia fue directa y dolorosa: “Mi papá se muere y no hay cama”.
La publicación expuso una realidad que muchas familias cubanas conocen de cerca. En Cuba, una emergencia médica no siempre garantiza una respuesta rápida del sistema. Muchas veces, los familiares deben llamar, insistir, rogar y acudir a las redes sociales para presionar por una solución.
El caso ocurrió en Batabanó, una zona donde los pacientes dependen de hospitales de referencia para recibir atención especializada. Un policlínico puede estabilizar casos iniciales, pero no está diseñado para sostener durante tantas horas a un paciente crítico con necesidad de terapia intensiva.
Mailene dejó claro que no responsabilizaba directamente a los médicos. Según su denuncia, el personal sanitario hizo lo que pudo con los recursos disponibles. El problema, insistió, está en un sistema colapsado, sin camas suficientes y sin capacidad para responder a tiempo.
Quién es Mailene Noguera Santiesteban
Mailene Noguera Santiesteban es una ex presa política cubana vinculada a las protestas del 11 de julio de 2021. Fue arrestada por participar en las manifestaciones en Surgidero de Batabanó, Mayabeque.

Reportes de Martí Noticias la identificaron como madre de dos hijos e integrante del Movimiento Opositores por una Nueva República. También fue denunciada su conducción a una celda de castigo en la prisión de mujeres del Guatao, en La Habana, tras negarse a acatar órdenes consideradas abusivas dentro del penal.
Organizaciones y plataformas de seguimiento de presos políticos la han incluido entre los casos derivados de la represión posterior al 11J. Su nombre aparece en registros y reportes relacionados con detenciones, condenas y excarcelaciones bajo condiciones restrictivas.
Por eso, esta denuncia no solo expone una emergencia médica familiar. También muestra la vulnerabilidad de quienes ya fueron perseguidos por el régimen y hoy siguen enfrentando abandono institucional en momentos críticos.
El traslado llegó, pero el problema sigue
Horas después de que el caso comenzara a circular en redes sociales, una familiar informó que el paciente fue trasladado al hospital provincial de San José de las Lajas.
La actualización indicó que el hombre se mantenía grave, pero estable. Ese dato llevó algo de alivio a la familia, aunque no borra las horas de espera ni el riesgo que enfrentó mientras no aparecía una cama de terapia intensiva.
El traslado confirma algo importante: la presión pública puede mover casos que el sistema demora demasiado en resolver. Pero también deja una pregunta incómoda. ¿Qué pasa con los pacientes que no logran viralizar su denuncia?
Un paciente infartado no puede depender de la visibilidad en Facebook para recibir atención. La salud pública debe responder por protocolos, recursos y capacidad real, no por escándalo social.
La salud pública cubana entre propaganda y realidad
Durante años, el régimen cubano ha usado la salud pública como una de sus principales vitrinas políticas. Sin embargo, las denuncias desde hospitales y policlínicos muestran otra realidad.
Faltan medicamentos. Faltan insumos. Faltan ambulancias. Faltan camas. También faltan condiciones dignas en muchas instalaciones médicas.
La fotografía compartida por la familia muestra al paciente en una camilla, con oxígeno, electrodos y monitoreo, dentro de un entorno deteriorado. Esa imagen contradice cualquier discurso oficial que intente presentar normalidad.
Los médicos cubanos enfrentan una carga enorme. Muchos trabajan sin recursos básicos y bajo presión constante. Pero el Estado no puede esconder el colapso detrás del sacrificio del personal sanitario.
Una denuncia que retrata el abandono
El caso de Batabanó resume una crisis más amplia. Cuando una familia debe pedir en redes que salven a su padre, el sistema ya falló.
Mailene pidió algo básico. No pidió privilegios. No pidió lujos. Pidió una cama y atención urgente para un hombre en peligro.
Ese reclamo debería ser suficiente para que las autoridades respondan con transparencia. También debería abrir un debate serio sobre el estado real de los hospitales cubanos.
La denuncia del paciente infartado en Batabanó deja una imagen difícil de ignorar: un hombre grave, una familia desesperada y un sistema sanitario que responde tarde.
Mientras la propaganda habla de logros, muchas familias cubanas viven la salud pública como una carrera contra el tiempo. Y en esa carrera, cada minuto perdido puede costar una vida.