Coronel abandonado en Cuba, el régimen deja morir a veterano de la guerra de Angola

La crisis del sistema de salud cubano vuelve a quedar expuesta tras la denuncia sobre el abandono que enfrenta un coronel retirado del régimen en Guanabacoa. José García López, de 78 años, sobrevivió a la guerra de Angola y dedicó más de cinco décadas al aparato militar castrista. Sin embargo, hoy vive sin medicamentos, sin materiales de cura y dependiendo de activistas opositores para sobrevivir.

El caso ha generado indignación dentro y fuera de Cuba porque demuestra que ni siquiera quienes sirvieron al régimen durante años escapan del colapso sanitario y del abandono estatal. La situación del anciano también refleja el deterioro extremo de la atención médica en la isla, donde cada vez más cubanos denuncian falta de medicamentos, escasez de insumos y hospitales en crisis.

Coronel abandonado en Cuba sobrevive gracias a opositores

Según denunció el opositor y ex preso político José Díaz Silva, el veterano sufrió chikungunya y luego una caída que agravó seriamente su estado de salud. Activistas intentaron gestionar recursos médicos para atenderlo en el Policlínico Julio Antonio Mella, en Guanabacoa, pero recibieron la misma respuesta que millones de cubanos escuchan diariamente: “no hay recursos”.

La situación resulta especialmente polémica porque José García López perteneció a la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), organización creada precisamente para respaldar a antiguos militares y combatientes vinculados al castrismo.

Sin embargo, quienes actualmente lo ayudan no son instituciones del Estado cubano. La asistencia está siendo asumida por miembros del Movimiento Democracia, el Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), la Asamblea de la Resistencia Cubana y activistas relacionados con Cuba Decide.

El propio Díaz Silva denunció que mientras veteranos mutilados sobreviven sin atención médica, existen almacenes con recursos guardados en el municipio.

Veteranos de Angola viven olvidados por el régimen

Durante décadas, el régimen cubano utilizó la participación militar en Angola como símbolo propagandístico. Miles de cubanos fueron enviados a la guerra bajo el discurso de “solidaridad internacionalista”. Muchos regresaron con secuelas físicas y psicológicas permanentes.

Hoy, numerosos excombatientes sobreviven con pensiones que no alcanzan ni para comprar alimentos básicos. En muchos casos, los ingresos equivalen a menos de cuatro dólares mensuales según el mercado informal cubano.

La historia de José García López no es un hecho aislado. En los últimos años han salido a la luz múltiples denuncias sobre antiguos combatientes abandonados, enfermos y sin acceso a medicamentos.

Mientras tanto, la propaganda oficial continúa exaltando el sacrificio de quienes participaron en misiones militares en África, aunque la realidad cotidiana demuestra otra cosa.

El colapso sanitario golpea incluso a antiguos militares

El deterioro del sistema de salud en Cuba ya afecta a todos los sectores de la población. Incluso el ministro de Salud Pública reconoció recientemente la falta de cientos de medicamentos esenciales dentro del cuadro básico nacional.

Los policlínicos y hospitales enfrentan escasez de jeringuillas, antibióticos, vendas y materiales de cura. Muchos pacientes dependen de familiares en el extranjero o de donaciones para recibir tratamiento.

El caso del coronel abandonado en Cuba también deja al descubierto una contradicción incómoda para el régimen: después de dedicar su vida al sistema, muchos antiguos militares terminan olvidados y sobreviviendo gracias a la solidaridad ciudadana.

La imagen del carnet de combatiente firmado por Juan Almeida Bosque junto a las vendas del anciano resume perfectamente la decadencia de un modelo que durante años prometió protección y privilegios a quienes le fueran leales.

Cada vez más cubanos denuncian abandono estatal

Las denuncias sobre ancianos desatendidos, pacientes sin medicamentos y hospitales colapsados se han multiplicado en redes sociales y medios independientes. La crisis económica, los apagones y la inflación también agravan el deterioro sanitario.

Muchos cubanos aseguran que conseguir medicinas básicas se ha convertido en una misión imposible. Otros denuncian que deben pagar en dólares o depender del mercado negro para poder tratar enfermedades comunes.

En medio de este panorama, la historia de José García López genera un fuerte impacto porque muestra que el abandono ya alcanza incluso a figuras vinculadas históricamente al aparato militar y político del castrismo.

El caso vuelve a abrir el debate sobre las prioridades reales del régimen cubano, mientras miles de personas enfrentan la escasez y el deterioro constante de los servicios básicos en toda la isla.