El nuevo aumento del combustible en Cuba vuelve a golpear directamente el bolsillo de los cubanos. El régimen anunció que desde el 15 de mayo dejarán de existir los precios únicos en dólares para la gasolina y el diésel. A partir de ahora, cada importador podrá fijar sus propios precios según los costos de operación.

La medida confirma el profundo colapso energético que atraviesa la isla. Mientras el gobierno habla de “ajustes”, la realidad es que los cubanos enfrentan más inflación, más escasez y una dolarización cada vez más agresiva.
Según informó el Ministerio de Finanzas y Precios, los valores del combustible podrán subir o bajar dependiendo del proveedor, el transporte, los seguros y las condiciones del mercado internacional. En otras palabras, el Estado reconoce que ya no puede sostener el sistema actual.
El régimen culpa a Estados Unidos mientras crece la crisis interna
Las autoridades cubanas volvieron a responsabilizar a las sanciones de Estados Unidos por la situación energética. El comunicado oficial menciona medidas adoptadas por la administración de Donald Trump contra empresas y países que comercien petróleo con Cuba.
Sin embargo, la crisis del combustible en Cuba no comenzó este año. El problema lleva décadas acumulándose debido a la dependencia externa, la mala administración estatal y la falta de inversiones reales en infraestructura energética.
La situación empeoró tras la interrupción de los envíos desde Venezuela y la suspensión de operaciones de Pemex. Eso dejó a la isla prácticamente sin capacidad estable de abastecimiento.
Incluso Miguel Díaz-Canel admitió recientemente que Cuba “carece absolutamente de combustible para casi todo”. Esa declaración reflejó la gravedad del escenario actual.
Mientras tanto, la producción nacional sigue siendo insuficiente. Cuba necesita alrededor de 110 mil barriles diarios, pero solo logra producir una parte de esa cantidad.
Más dolarización y más presión para los cubanos
El anuncio representa otro paso en la dolarización parcial de la economía cubana. Desde 2024 el régimen comenzó a vender combustible exclusivamente en dólares en varias estaciones de servicio.
Después, en 2026, las restricciones aumentaron todavía más. Algunas gasolineras dejaron de vender en pesos cubanos y comenzaron a limitar la cantidad de litros por persona mediante turnos digitales.
Ahora llega una nueva etapa: precios variables y sin control uniforme.
Eso significa que un cubano podría pagar diferentes precios dependiendo de la estación de servicio o del importador que suministre el combustible. Todo ocurre en un país donde los salarios continúan en pesos cubanos y donde la mayoría de la población no tiene acceso constante a divisas.
La medida también puede provocar nuevas subidas en los precios del transporte privado, alimentos y servicios. En Cuba, cualquier aumento del combustible termina afectando toda la economía.
El mercado informal refleja el verdadero desastre
Mientras el gobierno intenta justificar las medidas, el mercado informal ya muestra la magnitud de la crisis. En abril, el litro de gasolina llegó a venderse entre 4.000 y 6.000 pesos cubanos.
Eso equivale a varios días de salario para muchos trabajadores estatales.
Además, la escasez de combustible provocó cancelaciones de vuelos, problemas en el transporte público y fuertes afectaciones en sectores clave como la agricultura y la distribución de alimentos.
Cada nueva medida confirma que el régimen continúa trasladando el peso de la crisis a la población. Los cubanos pagan más, reciben menos servicios y enfrentan un sistema económico cada vez más desigual.
El gobierno cubano combustible dólares ya no es simplemente un ajuste técnico. Es otra señal del deterioro económico que vive el país y del fracaso de un modelo incapaz de garantizar estabilidad energética después de décadas de control absoluto.