Niño de Batabanó espera cirugía cardíaca entre apagones y escasez

Un pequeño de apenas 2 años y 9 meses de edad lucha cada día por algo tan básico como respirar. Su nombre es Crislandy Ramón Góngora Estévez y vive en el municipio de Batabanó, provincia Mayabeque, donde enfrenta una compleja situación de salud que ha llevado a familiares y amigos a pedir ayuda para mejorar sus condiciones de vida.

La historia fue compartida públicamente por la doctora veterinaria Elsa Rodríguez, madrina del menor y amiga cercana de la familia, quien decidió visibilizar el caso ante las dificultades que enfrentan los padres para garantizar todos los cuidados que necesita el niño.

Una batalla desde el nacimiento

Crislandy nació con síndrome de Down y una grave cardiopatía congénita. Según explicó su madrina, presenta una comunicación interventricular amplia, un gradiente en la arteria pulmonar y cardiomegalia, condiciones que requieren seguimiento médico permanente.

Actualmente recibe tratamiento con Digoxina y Espironolactona para ayudar a controlar su estado de salud mientras espera una cirugía de corazón abierto que podría realizarse en los próximos meses.

Sin embargo, los problemas cardíacos no son el único desafío que enfrenta.

Desde hace aproximadamente un año y siete meses, el menor vive con una traqueostomía que le permite respirar. Esta condición obliga a realizar cuidados constantes para evitar que las secreciones obstruyan la cánula y provoquen complicaciones respiratorias.

Respirar no debería depender de un apagón

La situación se vuelve aún más complicada debido a los frecuentes cortes eléctricos y la escasez de combustible.

Para ayudar a Crislandy a eliminar las secreciones respiratorias, la familia necesita utilizar equipos que funcionan con electricidad. Cuando falta la corriente o no hay combustible para mantener funcionando la planta eléctrica, la atención del menor se dificulta considerablemente.

Según relata la publicación, la madre debe permanecer atenta las 24 horas del día para asistir a su hijo cuando presenta problemas respiratorios.

La preocupación de la familia aumenta porque el niño necesita llegar a la cirugía cardíaca en las mejores condiciones posibles y libre de infecciones.

Una madre dedicada a tiempo completo

La madre de Crislandy tiene apenas 28 años y además cuida de otros dos hijos menores.

Gran parte de su tiempo está dedicada exclusivamente al cuidado del pequeño debido a la complejidad de su estado de salud.

Familiares cercanos describen jornadas marcadas por consultas médicas, tratamientos, vigilancia constante y la búsqueda diaria de recursos para cubrir necesidades básicas que no siempre están disponibles.

A pesar de las dificultades, quienes conocen a Crislandy destacan su alegría y las ganas de vivir que transmite cada día.

Las imágenes compartidas muestran a un niño sonriente, rodeado del cariño de su familia, mientras continúa enfrentando una batalla que pocos adultos serían capaces de soportar.

Las necesidades siguen acumulándose

La familia asegura que necesita diversos recursos para garantizar los cuidados del menor.

Entre las principales necesidades se encuentran cánulas para la traqueostomía, guantes, jeringuillas, cloruro de sodio, pañales desechables, productos de aseo, alimentos y combustible para mantener funcionando los equipos necesarios para su atención.

También señalaron la importancia de contar con estabilidad eléctrica para poder utilizar los dispositivos que ayudan al niño a respirar correctamente.

Reconocimiento al personal médico

En su mensaje, Elsa Rodríguez agradeció la atención brindada por varios profesionales de la salud que han acompañado a Crislandy durante este proceso.

Entre ellos mencionó al personal de fisioterapia del municipio, a trabajadores del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), al personal de enfermería del consultorio de la zona y a especialistas del Hospital Pediátrico William Soler de La Habana, donde el menor permaneció ingresado durante varios meses.

No obstante, explicó que más allá de la atención médica, continúan existiendo necesidades materiales urgentes que todavía no encuentran solución.

Un llamado a la solidaridad

La historia de Crislandy refleja la realidad que enfrentan muchas familias cubanas con niños que requieren cuidados especializados.

Mientras se acerca la fecha de una cirugía que podría mejorar significativamente su calidad de vida, sus familiares esperan que más personas conozcan su situación y puedan contribuir de alguna manera.

A sus 2 años y 9 meses, Crislandy sigue sonriendo. Detrás de esa sonrisa hay una familia que lucha cada día para que este pequeño guerrero tenga la oportunidad de seguir adelante.

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