La basura en Jesús María vuelve a encender las alarmas en La Habana Vieja. Vecinos de la esquina de Gloria y Ángeles denunciaron a La Chiringa Cubana que la acumulación de desechos lleva días sin recogerse y se ha convertido en un grave problema sanitario para quienes viven en la zona.
La denuncia apunta directamente al gobierno municipal de La Habana Vieja, al que responsabilizan por cerrar varios puntos de recogida de desechos sólidos y concentrar la basura en un solo lugar. Según los residentes, esa decisión empeoró la situación en una zona rodeada de viviendas, comercios y espacios donde se venden alimentos.

El problema no es nuevo en Cuba. Sin embargo, en este caso los vecinos aseguran que la medida convirtió una esquina residencial en un basurero permanente. Allí se acumulan desperdicios, malos olores, animales, insectos y aguas sucias, mientras la respuesta oficial no llega.

Vecinos denuncian 12 días sin recogida de basura
De acuerdo con la denuncia recibida, hace 12 días que no se recoge la basura en la esquina de Gloria y Ángeles, en el barrio Jesús María. La acumulación ha crecido hasta el punto de afectar la vida diaria de las familias cercanas.
Los residentes explican que antes existían otros puntos de recogida en la zona. Sin embargo, estos fueron cerrados y los desechos terminaron concentrados en un solo sitio. Esa decisión, según los vecinos, no tuvo en cuenta las condiciones reales del lugar ni el impacto sobre quienes viven alrededor.
El punto denunciado está rodeado de viviendas y centros que comercializan alimentos. Por eso, los vecinos consideran que nunca debió habilitarse como sitio principal para la recolección de residuales. La presencia de basura acumulada en un espacio así representa un riesgo evidente para la salud pública.
La situación se vuelve más preocupante porque, según la denuncia, no es posible quemar los desechos. En los alrededores hay casas, comercios y un transformador eléctrico. Prender fuego en ese punto podría provocar un peligro mayor.
Moscas, cucarachas, mosquitos y ratones en plena zona residencial
La basura en Jesús María no solo provoca mal olor. Los vecinos aseguran que la acumulación de desechos ha favorecido la presencia de moscas, cucarachas, mosquitos, ratones y hasta chinches. También denuncian salcocho, fecalismo al aire libre y penetración de aguas sucias al sistema de alcantarillado.
Ese escenario agrava el temor de las familias. Cuba atraviesa desde hace meses una situación sanitaria muy delicada, marcada por enfermedades transmitidas por mosquitos, falta de medicamentos y deterioro de los servicios básicos. En ese contexto, un basurero sin control en medio de una zona poblada aumenta los riesgos.
Los vecinos mencionan además brotes de hepatitis y el resurgir de arbovirosis. No se trata solo de una molestia visual. Es una denuncia sobre condiciones de vida cada vez más insalubres en una de las zonas más pobladas y deterioradas de La Habana Vieja.
La falta de recogida también deja a los residentes sin opciones. No pueden mover solos toda la basura. Tampoco pueden quemarla. Y si las autoridades no actúan, el problema sigue creciendo frente a sus casas.
Señalan a funcionaria local y al gobierno municipal
La denuncia recibida también señala a una jefa de consejo identificada como Maidolis. Los vecinos la acusan de haber tenido responsabilidad en la habilitación de ese punto de basura después del cierre de otros basureros cercanos.
Según el testimonio enviado, varios de esos puntos cerrados habrían estado relacionados con pagos hechos por dueños de Mipymes. La denuncia menciona presuntos actos de corrupción, aunque esos señalamientos corresponden a la versión de los residentes y deben ser investigados.
Lo que sí queda claro es el reclamo ciudadano. Los vecinos responsabilizan al gobierno municipal de La Habana Vieja por tomar una decisión que, según ellos, empeoró la higiene del barrio. También denuncian que la basura no se recoge con la frecuencia necesaria.
En vez de resolver el problema, la medida terminó trasladando la carga hacia una esquina habitada. Una decisión administrativa puede parecer simple desde una oficina, pero en la calle se convierte en mosquitos, ratas, malos olores y enfermedades.
La Habana Vieja entre abandono, basura y silencio oficial
La Habana Vieja es una de las zonas más visibles para el turismo, pero también una de las más golpeadas por el deterioro. Detrás de las fachadas promocionadas por el régimen, miles de familias conviven con derrumbes, aguas albañales, calles rotas y basura acumulada.
Este tipo de denuncias muestra la distancia entre el discurso oficial y la vida real de los cubanos. Mientras las autoridades hablan de resistencia y control, los vecinos tienen que enfrentar problemas básicos que cualquier gobierno funcional debería resolver.
Recoger la basura no es un favor. Es una obligación elemental. Mantener limpias las calles, proteger la salud pública y evitar focos de vectores forma parte de las responsabilidades mínimas de cualquier administración municipal.
Pero en Cuba, hasta lo más básico se convierte en una lucha vecinal. Los ciudadanos denuncian, esperan, insisten y muchas veces no reciben respuesta. Mientras tanto, los basureros crecen, las enfermedades avanzan y la vida cotidiana se vuelve más difícil.
Una denuncia que refleja el deterioro de Cuba
La basura en Jesús María resume un problema mucho mayor. No se trata solo de una esquina en Gloria y Ángeles. Es el reflejo del colapso de los servicios públicos, la falta de planificación y la indiferencia de las autoridades ante las quejas ciudadanas.
Los vecinos no están pidiendo privilegios. Están pidiendo vivir sin basura frente a sus casas. Están pidiendo que no se concentren desechos en un punto rodeado de viviendas y comercios. Están pidiendo una solución antes de que el problema sanitario sea peor.
La denuncia fue enviada este jueves 18 de junio de 2026. Hasta ese momento, según los residentes, llevaban 12 días sin recogida de basura en ese punto.
En un país donde el gobierno controla cada estructura local, también debe responder por el abandono que padecen los barrios. La esquina de Gloria y Ángeles, en Jesús María, no necesita más consignas. Necesita limpieza, responsabilidad y una respuesta inmediata.
Los vecinos ya hablaron. Ahora corresponde a las autoridades explicar por qué permitieron que una zona residencial terminara convertida en un foco de contaminación.