Una familia denunció una extensa lista de compras en el Círculo Infantil Blancas Margaritas, en Centro Habana, al comenzar el curso escolar 2026-2027.
La denuncia fue enviada a La Chiringa Cubana junto con una fotografía de la hoja manuscrita. En ella aparecen artículos personales del niño, pero también otros materiales que parecen destinados al funcionamiento, las actividades o la ambientación del centro.
Blancas Margaritas está ubicado en la calle Pocito, en el tramo de Padre Varela, conocida popularmente como Belascoaín, en Centro Habana. La ubicación coincide en registros públicos cubanos.
La lista incluye mucho más que artículos personales
La hoja fotografiada comienza con la palabra “Traer” y enumera numerosos objetos.

Según la transcripción confirmada por la denunciante, la lista pide papel, un forro para el catre con el nombre, dos jarros de aluminio y dos cucharas pequeñas.
También aparecen peine y cepillo de dientes rotulados, cuatro metros de tela para un mantel, dos servilletas pequeñas y una toalla mediana con asa.
La lista continúa con un cojín, un par de zapatillas negras, dos pelotas, una bandera de tela y una planta.
Algunos de esos objetos tienen una relación directa con el uso diario del niño. Otros generan más preguntas.
Pelotas, cuatro metros de tela y una planta llaman la atención
El catre, por ejemplo, tiene una función habitual en los círculos infantiles. Se utiliza para la siesta de los pequeños.
Por eso, el punto más llamativo de esta denuncia no está necesariamente ahí.
Más difícil resulta explicar por qué una familia debe aportar dos pelotas, cuatro metros de tela para un mantel o una planta.
La “bandera de tela” también aparece en la hoja, pero el documento no indica qué tipo de bandera es ni para qué actividad se utilizará.
La denunciante asegura que hay más gastos
La madre escribió además que lo mostrado en la foto sería solo una parte de todo lo solicitado.
En su mensaje afirmó que los padres tienen que comprar “hasta el catre, las libretas, las hojas y hasta los bolígrafos de las tatas”.

La expresión “tatas” se utiliza coloquialmente en Cuba para referirse a las trabajadoras que atienden a los niños en círculos infantiles.
El mensaje no permite conocer cómo se distribuyen exactamente esos materiales ni quién hizo cada solicitud.
El problema no comenzó este año
La práctica de pedir recursos a los padres en círculos infantiles cubanos tiene antecedentes documentados.
En 2015, el propio periódico Granma investigó quejas similares en varias instituciones.
Aquella publicación recogió casos donde a las familias les pedían catres, forros, cepillos, peines, toallitas, jarritos, cucharitas y hasta juguetes.
Una especialista del Ministerio de Educación reconoció entonces que ese tipo de solicitudes había generado inconformidad.
Granma también señaló que algunos de los recursos reclamados formaban parte de las asignaciones destinadas a los propios círculos infantiles.
Más de una década después, una familia de Centro Habana vuelve a mostrar una lista con varios artículos parecidos.
No todos los materiales deberían pesar igual
Es importante diferenciar entre los artículos personales y los recursos utilizados por la institución.
Un cepillo de dientes, un peine o unas zapatillas pueden estar destinados al uso individual del niño.
Lo mismo puede ocurrir con una toalla o un forro identificado.
Pero cuando aparecen pelotas, tela para confeccionar un mantel, una planta u otros recursos colectivos, la discusión cambia.
Ahí surge la pregunta sobre cuánto de la llamada colaboración familiar termina cubriendo necesidades materiales que debería resolver la institución.
La documentación oficial reconoce recursos institucionales
Documentos vinculados al Ministerio de Educación y UNICEF describen distintos recursos utilizados en instituciones de Primera Infancia.
Entre ellos aparecen catres y portacatres para la siesta, además de juguetes y materiales didácticos.
Esa documentación no permite afirmar que las reglas de una Casita Infantil sean idénticas a las de Blancas Margaritas.
Sí muestra, sin embargo, que una parte importante del mobiliario y los materiales forma parte de la base necesaria para el funcionamiento institucional.
Las pelotas, cuando se utilizan como juguetes o medios para actividades, encajan claramente dentro de ese tipo de recursos.
Díaz-Canel reconoció carencias al comenzar el curso
La denuncia aparece apenas días después del comienzo oficial del curso escolar 2026-2027.
El 1 de septiembre, Miguel Díaz-Canel reconoció que podían faltar recursos didácticos y pedagógicos.
También admitió que el salario de los maestros no remunera todo el esfuerzo que realizan.
El gobernante insistió además en que escuela y familia deben aportar para sostener el proceso educativo.
La frase adquiere otro significado cuando una familia presenta una lista como la de Blancas Margaritas.
¿Hasta dónde llega el “aporte” familiar?
La colaboración entre padres y centros educativos no es algo extraño.
El problema aparece cuando la falta de recursos termina convirtiendo esa colaboración en una obligación económica cada vez mayor.
No es lo mismo preparar los artículos personales de un hijo que asumir materiales para actividades colectivas.
Tampoco es igual llevar una toalla que comprar metros de tela para un mantel o aportar juguetes para el grupo.
Cada artículo puede parecer pequeño por separado. La carga aparece cuando todos terminan sumándose.
La educación gratuita también genera gastos
Durante décadas, el Gobierno cubano ha presentado la educación gratuita como uno de sus principales logros.
Pero la ausencia de matrícula no significa que las familias no tengan gastos.
Cuando padres y madres deben resolver materiales que faltan dentro de las instituciones, la gratuidad comienza a depender directamente de su bolsillo.
La denunciante calificó la situación de abusiva y cuestionó cómo asumir tantos gastos con un salario cubano.
Su mensaje refleja una preocupación que no parece nueva.
Lo confirmado y lo que falta por verificar
La fotografía permite confirmar la existencia de la lista mostrada.
También está confirmada la ubicación del Círculo Infantil Blancas Margaritas en Centro Habana.
La denuncia identifica directamente ese centro.
Sin embargo, no contamos con una circular oficial firmada por la dirección de Blancas Margaritas que permita afirmar que todos los padres recibieron exactamente las mismas exigencias.
Tampoco existe una respuesta pública del centro sobre esta denuncia.
Por eso, La Chiringa Cubana diferencia entre lo que muestra la fotografía y lo que afirma la familia.
Las carencias vuelven a caer sobre los padres
La lista deja una pregunta difícil de ignorar.
Si el sistema educativo reconoce que faltan recursos, ¿quién termina resolviendo esas carencias?
En este caso, una familia denuncia que parte de esa responsabilidad vuelve a caer directamente sobre los padres.
Y el problema no está solamente en un catre.
Está en la suma de jarros, cucharas, tela, pelotas, una planta y otros artículos que terminan formando una larga lista de gastos al comenzar el curso.
La propaganda habla de educación gratuita. La realidad denunciada por esta familia muestra que, cuando faltan recursos, alguien termina pagando la cuenta.