La avería en Guiteras volvió a frustrar el intento de reincorporar la principal termoeléctrica de Cuba al Sistema Electroenergético Nacional. Una fuga detectada durante la prueba hidráulica del economizador obligó a extender los trabajos y aplazó otra vez el posible arranque de la unidad.
La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, confirmó que las brigadas deberán corregir la fuga antes de repetir la prueba hidráulica. Solo después podrán comprobar si el componente funciona correctamente y si existen condiciones para iniciar el proceso de arranque.
Una reparación que vuelve a complicarse
El nuevo problema aparece después de varios días de trabajos sobre el economizador, una de las zonas más deterioradas de la planta. La avería original surgió tras la desconexión total del sistema eléctrico registrada el 18 de septiembre, cuando la central quedó sometida a nuevas tensiones mecánicas.
La caldera necesitó cerca de 72 horas para enfriarse. Ese proceso retrasó la inspección interna. Los técnicos localizaron daños en el economizador y comenzaron reparaciones que incluían soldaduras y sustituciones puntuales.
La prueba hidráulica debía comprobar si esas intervenciones habían resuelto el problema. Sin embargo, la aparición de una nueva fuga obliga a continuar trabajando y elimina, por ahora, cualquier expectativa de una reincorporación inmediata.

El economizador sigue siendo el punto más débil
El economizador no representa una falla aislada dentro de la Guiteras. Ese componente ha provocado una parte importante de las salidas no programadas de la central durante 2026.
La instalación acumuló al menos 17 salidas no programadas entre enero y julio. Aproximadamente la mitad estuvo relacionada con problemas en esa zona de la caldera. Esa frecuencia demuestra que las reparaciones parciales no han eliminado el deterioro acumulado.
El problema técnico tiene una dimensión mucho mayor. La solución de fondo exigiría sustituir alrededor de 500 tubos y rehacer entre 1.000 y 1.200 cordones de soldadura. Una intervención de esa magnitud requeriría una parada cercana a 180 días.
Las propias autoridades reconocen desde hace años la necesidad de un mantenimiento capital. Sin embargo, esa reparación integral no se ejecuta desde 2010. Cada nuevo fallo vuelve a mostrar el costo de mantener una instalación estratégica mediante arreglos parciales.
De 44 días en línea a otra parada incierta
Antes de la avería, la Guiteras había conseguido mantenerse 44 días consecutivos conectada al sistema. La planta regresó al SEN el 4 de agosto y sostuvo una potencia promedio cercana a 185 megavatios.
Los medios oficiales destacaron esa racha como una señal positiva. Sin embargo, la nueva rotura demuestra que varias semanas de funcionamiento continuo no equivalen a una recuperación estructural de la central.
La avería en Guiteras también llega en un momento especialmente delicado para el sistema eléctrico cubano. Este miércoles 23 de septiembre, la disponibilidad reportada rondaba los 1.105 megavatios frente a una demanda prevista de 3.170 megavatios.
La diferencia supera los 2.000 megavatios. Con la principal termoeléctrica del país fuera de servicio, el SEN pierde además una fuente de generación que normalmente aporta alrededor de 185 megavatios.
Apagones y un sistema sin margen
La situación de la Guiteras no puede analizarse de forma aislada. Cuba atraviesa una crisis eléctrica marcada por averías frecuentes, unidades fuera de servicio, problemas de combustible y una infraestructura envejecida.
La Unión Eléctrica ya había advertido que entre septiembre y diciembre podrían coincidir varias unidades en mantenimiento o avería. Ese escenario reduce todavía más el margen disponible para cubrir la demanda nacional.
Cuando una central como la Guiteras falla, el impacto no se limita a Matanzas. El déficit se reparte por todo el sistema y termina convertido en más horas de apagón para hogares y negocios.
La fragilidad también aumenta el riesgo de nuevas desconexiones. Un sistema que trabaja con reservas mínimas tiene menos capacidad para absorber la salida inesperada de una unidad o una falla en las líneas de transmisión.
Reparar no es lo mismo que resolver
El nuevo contratiempo deja una conclusión técnica difícil de ignorar. Reparar una fuga puede permitir que la planta vuelva a sincronizar, pero no elimina el desgaste profundo de equipos que llevan años esperando una intervención mayor.
La estrategia de sustituir tubos dañados y rehacer soldaduras permite ganar tiempo. Sin embargo, cada parada obliga a repetir enfriamientos, inspecciones, pruebas y nuevos intentos de arranque.
Ese ciclo explica por qué una central decisiva para la generación nacional puede pasar de ser presentada como ejemplo de estabilidad a quedar nuevamente fuera de servicio pocas semanas después.
Mientras no se ejecute el mantenimiento capital pendiente, cada regreso de la Guiteras seguirá dependiendo de reparaciones puntuales sobre una infraestructura muy deteriorada. Cada nueva avería termina trasladando sus consecuencias a una población que ya soporta apagones prolongados.
Por ahora, no existe una fecha confirmada para el retorno de la unidad. Los técnicos continuarán trabajando sobre la fuga y deberán repetir la prueba hidráulica antes de autorizar cualquier intento de arranque.