La producción de alimentos en Cuba vuelve a ocupar un seminario del régimen, esta vez con mayor participación prevista para empresas y productores privados. Manuel Marrero encabezó el encuentro del jueves 10 de septiembre, pero dejó clara una condición: el Gobierno mantendrá la conducción del proceso.
El primer ministro reunió a directivos estatales, autoridades territoriales y representantes empresariales para abordar las transformaciones económicas anunciadas en junio. La agricultura, el comercio interior y la gestión municipal concentraron las explicaciones, según la información difundida sobre la reunión.
El mensaje encierra una contradicción política. Las autoridades buscan que otros actores contribuyan a resolver el desabastecimiento, mientras reservan para el Estado la dirección de esa apertura.
Más espacio para producir, con el Gobierno al mando
Marrero sostuvo que ampliar la participación de los actores privados no significa que el Estado vaya a desentenderse. Insistió en que las medidas para ampliar la actividad no estatal tendrán una conducción gubernamental.
Esa precisión importa porque marca el alcance político del anuncio. El Gobierno ofrece mayor participación económica, pero no presenta esa apertura como una renuncia a su capacidad de dirigirla.
La pregunta, por tanto, no consiste únicamente en cuántos productores podrán incorporarse. También importa cuánto margen tendrán para organizar su trabajo y convertir las nuevas posibilidades en alimentos disponibles para la población.
Tierras ociosas y nuevas posibilidades para las empresas
Durante el seminario, el viceministro de Agricultura, Tels Abdel González Morera, explicó cambios relacionados con el acceso a tierras estatales ociosas. Según la información del encuentro, las medidas amplían las posibilidades de participación de mipymes estatales, privadas y mixtas.
El funcionario vinculó la superficie solicitada con la capacidad que cada interesado pueda demostrar mediante su proyecto. También insistió en llevar las explicaciones hasta los productores, quienes deberán aplicar esas transformaciones en la práctica.
Abrir oportunidades puede facilitar la incorporación de nuevos participantes. Sin embargo, entregar acceso a una parcela no equivale a garantizar una cosecha. El resultado dependerá de las condiciones que permitan trabajarla, sostener la producción y comercializar lo obtenido.
El comercio también entra en las transformaciones
La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, presentó una política orientada a reunir las modalidades comerciales en una misma disposición. Su explicación incluyó las ventas mayoristas, minoristas y electrónicas.
Ordenar esas actividades puede aclarar procedimientos. Pero una reorganización normativa, por sí sola, no demuestra que las tiendas tendrán más productos ni que las familias podrán comprarlos.
Para evaluar la producción de alimentos en Cuba, harán falta resultados que puedan observarse fuera de los seminarios. La disponibilidad, la continuidad del abastecimiento y los precios permitirán medir mejor el alcance de las decisiones.
Municipios con más responsabilidades
La reunión también abordó la autonomía municipal y contó con Esteban Lazo Hernández y Salvador Valdés Mesa. Ambos acompañaron un encuentro centrado en explicar cómo aplicar el paquete de transformaciones económicas y sociales.
Dar mayor capacidad de gestión a los territorios podría acercar algunas decisiones a las necesidades locales. Esa posibilidad merece atención, especialmente cuando cada municipio enfrenta dificultades y capacidades productivas distintas.
Pero descentralizar exige algo más que repartir tareas. Si las autoridades locales reciben nuevas responsabilidades, necesitan facultades y medios para cumplirlas. De lo contrario, el Gobierno central podría trasladarles las exigencias sin resolver los obstáculos.
Las normas aprobadas todavía no son comida
Al cierre del seminario, las autoridades informaron que 155 de las 176 transformaciones ya contaban con respaldo jurídico. También señalaron que otras 17 debían quedar listas antes de terminar septiembre.
Esos números describen el avance administrativo del paquete. No indican cuántos alimentos adicionales llegarán a los mercados, cuándo aparecerán o qué efecto tendrán sobre el bolsillo de los consumidores.
La información difundida sobre el encuentro no ofrece una fecha concreta para una mejora del abastecimiento. Tampoco presenta resultados productivos que permitan atribuir a estas transformaciones un alivio efectivo para las familias.
La responsabilidad sigue en quienes gobiernan
El Gobierno puede convocar a empresas, productores y municipios para aumentar la oferta. Eso no elimina su responsabilidad sobre las reglas y decisiones que condicionan la actividad económica.
La apertura debe evaluarse por lo que permita hacer y por los resultados que genere. Presentar nuevas disposiciones como un logro consumado confunde los instrumentos con el objetivo.
Marrero insiste en conservar la conducción estatal. Esa decisión también obliga al régimen a responder por los resultados. Si mantiene el mando, no puede reservar los fracasos para quienes siembran, distribuyen o administran los territorios.