Médicos cubanos en México denunciaron que llevan más de dos meses esperando pagos correspondientes a su trabajo. Mientras tanto, aseguran que reciben respuestas imprecisas y ninguna fecha concreta para cobrar.
La denuncia vuelve a golpear el discurso del régimen cubano sobre sus llamadas misiones médicas. La falta de transparencia no solo rodea los contratos. También alcanza el dinero que reciben los propios profesionales.
Tres médicos consultados por Diario de Cuba aseguraron que el retraso afecta los dos depósitos mensuales que reciben. Según la documentación revisada por ese medio, ambos pagos suman 44.716,40 pesos mexicanos, poco más de 2.000 dólares.
Uno de los profesionales aseguró además que tienen prohibido hablar o reclamar públicamente por la situación. Ese señalamiento cambia por completo la dimensión del problema.
Un atraso administrativo puede ocurrir en cualquier sistema. Pero un trabajador debe poder preguntar por su salario, exigir respuestas y reclamar el dinero que le corresponde.
Dos cuentas, dos pagos y muchas preguntas
Desde marzo, los profesionales reciben el dinero mediante dos vías diferentes.
Una parte corresponde a una llamada “manutención laboral”. La otra aparece como un “apoyo” relacionado con vivienda y transporte.
Los depósitos pasan por cuentas vinculadas a Banjército y al Banco del Bienestar. Según los testimonios publicados, ninguna de las dos vías funcionó normalmente durante el periodo denunciado.
Poco antes de conocerse el reportaje, algunos médicos comenzaron a recibir parte del dinero pendiente. Sin embargo, el pago parcial no resolvió el problema.
Tampoco respondió una pregunta fundamental: ¿por qué profesionales enviados oficialmente a trabajar fuera de Cuba pueden pasar semanas sin saber cuándo cobrarán?
La misión reconoció el retraso
Las propias autoridades de la misión reconocieron problemas con uno de los pagos.
Una comunicación interna atribuyó el atraso del llamado apoyo del Bienestar a “cambios administrativos”. Sin embargo, el mensaje no ofreció una fecha fija para solucionar el problema.
Una semana después llegó solamente una parte del dinero adeudado.
La situación de los médicos cubanos en México contrasta con las declaraciones realizadas anteriormente por el Gobierno mexicano sobre las condiciones de contratación.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido públicamente que los profesionales reciben sus ingresos y que se les paga lo correspondiente.
El episodio denunciado ahora demuestra, como mínimo, que ese sistema de pagos puede fallar durante semanas sin ofrecer respuestas claras a quienes dependen de ese dinero.
Una estructura financiera difícil de seguir
Otro punto llamativo es la cantidad de actores que aparecen alrededor de los pagos.
Banjército es el Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada de México. El Banco del Bienestar también pertenece al Estado mexicano.
A eso se suma la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A., empresa estatal cubana que interviene en los acuerdos internacionales relacionados con el personal sanitario.
El resultado es un sistema donde los propios trabajadores pueden recibir dinero desde cuentas distintas sin tener total claridad sobre quién ordena cada transferencia.
Esa opacidad beneficia a las instituciones. No beneficia al médico que necesita saber quién le debe dinero cuando llega la fecha de pago y su cuenta continúa vacía.
La Comercializadora cubana está bajo sanciones de Estados Unidos
La situación ocurre además en un momento complicado para la estructura financiera de las misiones médicas cubanas.
El pasado 23 de julio, Estados Unidos incluyó a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos en su lista de entidades sancionadas.
Washington también sancionó al ministro cubano de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, y a la Unidad Central de Cooperación Médica.
Estados Unidos ha vinculado su ofensiva contra este sistema con denuncias sobre condiciones laborales coercitivas y el control ejercido por las autoridades cubanas sobre los profesionales.
La Habana rechaza esas acusaciones. El régimen presenta las misiones como programas de solidaridad y cooperación internacional.
Pero esa defensa pierde fuerza cuando aparecen médicos denunciando falta de pagos, ausencia de información y restricciones para reclamar.
Las sanciones no explican todo
Sería demasiado simple atribuir automáticamente cada problema de pago a las sanciones estadounidenses.
El propio reporte recoge problemas administrativos dentro de México. Trabajadores mexicanos de IMSS-Bienestar también sufrieron retrasos salariales recientemente.
Por eso deben separarse las responsabilidades.
Si una transferencia se retrasó por un problema mexicano, México debe explicarlo. Si otra depende de una entidad cubana, La Habana debe responder por ella.
Lo que no resulta aceptable es que el profesional quede en el medio sin saber quién debe pagarle.
El problema de fondo es la falta de transparencia
La discusión va mucho más allá de un depósito atrasado.
Un médico enviado al extranjero debería conocer cuánto se paga por su trabajo, cuánto recibe directamente, qué institución administra el resto y dónde reclamar ante cualquier irregularidad.
Sin embargo, las misiones médicas cubanas arrastran desde hace años cuestionamientos precisamente sobre esos puntos.
El Gobierno cubano utiliza estos programas como una de sus principales vitrinas internacionales. También han representado una importante fuente de ingresos para el Estado.
Por eso existe una pregunta que nunca debería desaparecer: ¿qué parte del dinero generado por el trabajo de cada profesional termina realmente en sus manos?
Cuando un médico necesita recurrir a la prensa para reclamar después de semanas sin cobrar, algo dentro del sistema no está funcionando.
Y cuando además asegura que no puede protestar libremente, la situación deja de ser únicamente financiera.
México también tiene que dar respuestas
El Gobierno mexicano tampoco puede mirar hacia otro lado.
Según Diario de Cuba, el convenio marco bilateral entre México y Cuba no se ha hecho público de manera íntegra. Eso dificulta conocer todo el circuito financiero que sostiene la misión.
La transparencia permitiría determinar cuánto paga México, quién recibe cada cantidad y qué porcentaje termina directamente en manos de los trabajadores.
También permitiría establecer responsabilidades cuando el dinero no llega.
No debería ser necesario reconstruir el sistema mediante documentos filtrados, testimonios anónimos y diferentes cuentas bancarias.
Los médicos no deberían pagar el precio
Las tensiones políticas entre Washington y La Habana continúan aumentando.
Las sanciones estadounidenses complican operaciones de entidades vinculadas al régimen cubano. La Habana, por su parte, intenta responsabilizar a Washington de buena parte de sus dificultades financieras.
Pero detrás de esa batalla política existen trabajadores reales.
Si existe una deuda, debe pagarse. Si ocurrió un problema administrativo, debe explicarse. Si una institución retuvo un pago, debe asumir la responsabilidad.
Y si realmente se está prohibiendo a los médicos reclamar, esa práctica debería terminar inmediatamente.
La medicina no puede utilizarse como escaparate de propaganda mientras quienes realizan el trabajo tienen que guardar silencio cuando no reciben su dinero.
La solidaridad comienza por algo mucho más sencillo: respetar al trabajador, pagarle a tiempo y permitirle reclamar sin miedo.