Cuba abre las cooperativas agropecuarias al capital extranjero, pero conserva el control

Las cooperativas agropecuarias reciben nuevas facultades dentro del marco económico cubano. La actualización legal permite exportaciones directas y acceso a inversión extranjera.

El cambio aparece en el texto revisado y concordado del Decreto-Ley 76, publicado este 11 de septiembre de 2026. La norma incorpora modificaciones aprobadas durante el verano.

El Gobierno presenta estas facultades como una ampliación de autonomía. Sin embargo, cada operación seguirá sometida a la legislación, autorizaciones y estructuras estatales vigentes.

Exportar directamente ya aparece dentro del nuevo marco

El texto reconoce personalidad jurídica y patrimonio propio para estas entidades. También les permite realizar exportaciones directas de sus productos dentro de las reglas existentes.

Ese punto puede reducir intermediarios y abrir acceso a mercados externos. En teoría, una entidad productiva tendría más margen para negociar y generar divisas.

Pero la palabra “directa” no significa ausencia de control estatal. La actividad comercial exterior continúa condicionada por las normas cubanas y por las autoridades competentes.

La diferencia real dependerá de los procedimientos que se exijan. También dependerá del acceso a cuentas, divisas, transporte, seguros, proveedores y compradores.

El capital extranjero entra como otra posibilidad

La actualización también permite que estas entidades sean sujetos directos de inversión extranjera. Podrán hacerlo mediante empresas mixtas o contratos de asociación económica internacional.

La Asamblea General de cada entidad deberá aprobar ese paso. Después, el proyecto tendrá que cumplir el marco cubano aplicable a la inversión extranjera.

Sobre el papel, la medida abre una vía importante. Un socio extranjero podría aportar capital, tecnología, mercados, insumos o conocimientos productivos.

El problema aparece cuando se compara esa apertura con décadas de restricciones. Cuba llega a esta flexibilización después de una larga crisis productiva y alimentaria.

Tres modelos cooperativos siguen reconocidos

La norma mantiene tres modalidades principales. Son las Cooperativas de Créditos y Servicios, las Cooperativas de Producción Agropecuaria y las Unidades Básicas de Producción Cooperativa.

También mantiene principios como voluntariedad, control democrático, participación económica, educación, cooperación y responsabilidad social.

El texto define a la cooperativa como una asociación voluntaria de personas. Su objetivo combina necesidades económicas, sociales y culturales con el interés social.

Las cooperativas agropecuarias también podrán asociarse con entidades estatales y con formas de gestión no estatal cubanas. Además, podrán crear estructuras de segundo grado.

La apertura forma parte de las 176 medidas

Estos cambios no llegan aislados. Forman parte del paquete de 176 transformaciones económicas y sociales presentado por el Gobierno durante 2026.

El Decreto-Ley 121 modificó 29 artículos del régimen anterior y derogó uno. Después, el Consejo de Estado ordenó publicar el texto actualizado y concordado.

La estrategia oficial busca ampliar espacios para actores no estatales y captar capital. Al mismo tiempo, conserva la dirección política y regulatoria del modelo socialista.

Esa contradicción vuelve a aparecer en el campo. El Estado necesita más producción, divisas e inversión, pero evita desmontar completamente su sistema de control.

Más facultades no significan libertad económica plena

Permitir exportaciones y capital extranjero puede mejorar oportunidades para determinadas entidades. También puede facilitar operaciones que antes resultaban más lentas o indirectas.

Sin embargo, una norma no garantiza resultados por sí sola. Los productores necesitan combustible, fertilizantes, maquinaria, financiamiento, transporte y estabilidad jurídica.

También necesitan poder decidir con rapidez. Si cada operación termina atrapada en permisos, aprobaciones y trámites, la supuesta autonomía perderá gran parte de su efecto.

El reto no consiste únicamente en permitir nuevas figuras legales. Cuba necesita crear condiciones para producir, vender, reinvertir y competir sin obstáculos administrativos permanentes.

La reforma llega tarde frente a la crisis del campo

La actualización demuestra que el Estado puede flexibilizar restricciones cuando necesita más producción, inversión y entrada de divisas.

Ahora el régimen reconoce que el sector cooperativo necesita más margen comercial y capacidad para atraer recursos externos. Esa conclusión llega después de años de deterioro.

La apertura puede generar oportunidades reales. También deja una pregunta incómoda sobre cuánto habría producido el campo con reglas menos rígidas desde mucho antes.

El Gobierno tendrá que demostrar que esta vez permitirá utilizar las nuevas facultades. De lo contrario, la reforma quedará como otra apertura escrita sobre papel.

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