El régimen cubano negó cualquier relación con los cargamentos de biodiésel que autoridades estadounidenses detectaron rumbo a Cuba desde Florida y Texas. El combustible estaba valorado en más de 2,8 millones de dólares.
Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas, rechazó que esos envíos correspondieran a contratos del Estado cubano. Sus declaraciones llegan después de que Washington identificara a ENETEC S.A. como destinataria de la mercancía.
Washington señala a una empresa estatal cubana
Las autoridades estadounidenses informaron que detectaron 90 envíos durante una investigación iniciada en septiembre. Los cargamentos salían desde Port Everglades, Florida, y el puerto de Houston, Texas.
En Port Everglades, los agentes incautaron 71 cargamentos con unos 496.000 galones. En Houston quedaron detenidos otros 19 envíos, con aproximadamente 119.000 galones.
La operación involucró a Homeland Security Investigations, Aduanas y Protección Fronteriza y la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio.
Las autoridades investigan posibles violaciones de las leyes federales de exportación y de las sanciones estadounidenses. La documentación comercial identificaba a ENETEC S.A. como destinataria.
ENETEC es una compañía estatal cubana dedicada al comercio mayorista de combustibles y otros productos energéticos. Estados Unidos la incluyó este año entre las entidades sancionadas.
De la O Levy rechaza la versión de Estados Unidos
De la O Levy aseguró durante una entrevista con Reuters que desconocía los envíos interceptados. También rechazó que alguna empresa estatal cubana hubiera conseguido esos contratos de combustible.
La versión presentada desde La Habana choca con la información divulgada por las autoridades federales. Washington sostiene que la documentación apuntaba directamente hacia ENETEC.
Esa diferencia resulta clave. El Gobierno cubano niega su participación, mientras las agencias estadounidenses mantienen abierta una investigación sobre quién organizó y financió las operaciones.
Por ahora, Estados Unidos no ha identificado públicamente a todas las empresas exportadoras involucradas. Tampoco ha anunciado cargos penales contra personas concretas relacionadas con los cargamentos.
Cuba enfrenta una fuerte escasez de combustible
La controversia llega mientras Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas. El propio De la O Levy reconoció que las actuales importaciones cubren una parte mínima de la demanda nacional.
Según el ministro, el combustible que está entrando al país no representa ni siquiera el 3 % de las necesidades de Cuba.
La cifra confirma la enorme dependencia que mantiene el país de suministros extranjeros. Cuba produce petróleo, pero esa producción resulta insuficiente para sostener toda su demanda.
El déficit afecta generación eléctrica, transporte, producción industrial y numerosos servicios. También agrava una crisis que ya golpea directamente a millones de hogares.
Los apagones siguen mostrando la fragilidad del sistema
Durante 2026, el Sistema Electroenergético Nacional ha sufrido repetidas desconexiones completas y numerosas fallas regionales.
El 10 de octubre, una avería en la línea Nuevitas-Las Tunas volvió a provocar una desconexión parcial en el oriente cubano.
A esos episodios se suman déficits diarios de generación y termoeléctricas que permanecen fuera de servicio por averías o mantenimientos prolongados.
El Gobierno responsabiliza principalmente a las sanciones estadounidenses. Sin embargo, el deterioro también responde a décadas de falta de inversión, mantenimiento insuficiente y dependencia energética exterior.
El problema no comenzó con estas sanciones. Muchas centrales cubanas operan desde hace décadas y necesitan reparaciones profundas que el Estado no ha podido garantizar.
La vía privada tampoco cubre las necesidades de Cuba
Estados Unidos permite determinadas exportaciones de combustible hacia empresas privadas cubanas. Esos envíos pueden solucionar necesidades concretas, pero no sustituyen el volumen que necesita todo el país.
De la O Levy admitió que esas importaciones siguen siendo insignificantes frente al consumo nacional.
Por eso, la disputa sobre los cargamentos de biodiésel tiene una importancia mayor que el valor económico del combustible interceptado.
La operación también refleja la creciente dificultad del Gobierno cubano para conseguir energía en mercados internacionales bajo las actuales restricciones.
La negativa oficial intenta separar al Estado de esos cargamentos. Sin embargo, la aparición de ENETEC en los documentos mantiene sin respuesta una pregunta esencial: quién debía recibir finalmente el combustible.
La energía solar todavía no resuelve la crisis
El ministro también defendió los proyectos renovables que impulsa el Gobierno. Las cifras oficiales indican que Cuba dispone de 144 parques solares y unos 1.418 megavatios de capacidad instalada.
La generación fotovoltaica ayuda durante las horas de sol, pero no elimina los enormes déficits que reaparecen durante la noche.
Además, la propia dirección del sector energético ha reconocido problemas para aprovechar toda la capacidad instalada. La red necesita almacenamiento, estabilidad, mantenimiento e inversiones adicionales.
El discurso de transición energética contrasta así con la realidad cotidiana. Millones de personas continúan dependiendo de un sistema incapaz de garantizar electricidad estable durante las 24 horas.
La minería también enfrenta nuevas dificultades
De la O Levy abordó además la situación del níquel y el cobalto en Moa.
La canadiense Sherritt International suspendió en mayo su participación directa en sus empresas conjuntas cubanas después de nuevas medidas estadounidenses.
La compañía mantiene negociaciones con Gillon Capital sobre una posible inversión. Esa operación todavía debe superar importantes obstáculos financieros y regulatorios.
El ministro cubano aclaró que una inversión en Sherritt no significaría la compra directa de la empresa conjunta en Moa.
El sector resulta estratégico para La Habana porque el níquel y el cobalto generan ingresos en divisas. Sin embargo, las dificultades de Sherritt añaden otra presión sobre una economía ya debilitada.
La negativa de La Habana no cierra la investigación
La Habana niega su participación en los cargamentos de biodiésel interceptados. Estados Unidos sostiene que una empresa estatal sancionada figuraba como destinataria.
Ahora falta conocer quién contrató los envíos, quién debía pagarlos y quién sería el beneficiario final del combustible.
Mientras esa investigación continúa, la crisis energética cubana sigue profundizándose.
Las sanciones estadounidenses aumentan las dificultades para conseguir combustible. Pero tampoco pueden borrar décadas de mala administración, falta de mantenimiento y decisiones económicas que dejaron al país extremadamente vulnerable.
Para los cubanos, esa combinación tiene una consecuencia mucho más concreta que cualquier disputa diplomática: apagones interminables, transporte limitado y una vida diaria marcada por la escasez.
Verificación fuera del artículo: Reuters confirmó este lunes la negativa de De la O Levy y el dato de que las actuales entradas de combustible representan menos del 3 % de las necesidades cubanas. Reuters Las autoridades estadounidenses informaron previamente que 71 cargamentos fueron incautados en Port Everglades y otros 19 permanecían detenidos en Houston.