Cuba vuelve a quedar a oscuras tras otro colapso total del sistema eléctrico

Cuba volvió a quedar sin servicio eléctrico nacional este viernes 18 de septiembre, tras una nueva desconexión completa del Sistema Electroenergético Nacional. El apagón total en Cuba ocurrió tras fallas sucesivas en las líneas de transmisión y volvió a mostrar la extrema fragilidad de la red.

La Unión Eléctrica informó que activó los protocolos de recuperación y comenzó a investigar las causas. Horas después del colapso, las autoridades todavía no habían divulgado un plazo para restablecer completamente el servicio.

La caída comenzó en Occidente y terminó afectando toda la Isla

Los primeros reportes oficiales situaron una desconexión desde Pinar del Río hasta Matanzas. Poco después, la afectación alcanzó el tramo comprendido entre Matanzas y Guantánamo.

La UNE señaló que una sección de la línea de 220 kilovoltios Matanzas-Cienfuegos salió de servicio. Medios que citaron a la empresa añadieron que existían condiciones meteorológicas inestables en la zona.

Ese episodio terminó dejando al sistema completamente desconectado. La empresa inició entonces la formación de microsistemas y otras maniobras destinadas a recuperar la red de manera gradual.

El SEN ya operaba con un déficit enorme antes del colapso

La caída no encontró un sistema eléctrico estable. El parte de la mañana ya mostraba una diferencia crítica entre la generación disponible y la demanda del país.

A las 6:00 a. m., la UNE reportó 1,113 MW disponibles frente a una demanda de 2,686 MW. Para el pico proyectó 1,233 MW disponibles frente a 3,210 MW de demanda. La afectación prevista alcanzaba 2,007 MW.

Esas cifras describen un sistema operando prácticamente sin margen. Una red con un déficit tan amplio enfrenta mayores dificultades cuando aparece una falla adicional de transmisión o generación.

Averías y falta de combustible presionaban todavía más la red

El parte de este viernes también reflejaba problemas en varias termoeléctricas. Las unidades 5 y 8 de Mariel, la 2 de Felton y la 6 de Renté estaban averiadas.

Otras unidades permanecían en mantenimiento. Además, 114 centrales de generación distribuida estaban fuera de servicio por falta de combustible, con 926 MW indisponibles.

También estaban detenidas por combustible las patanas de Regla y Melones, junto a las centrales de fueloil de Mariel y Moa. La UNE contabilizaba 1,242 MW fuera por ese concepto.

La crisis eléctrica mezcla combustible, desgaste y falta de capacidad

El Gobierno cubano atribuye una parte creciente de la crisis a las restricciones estadounidenses sobre el suministro de petróleo. Washington sostiene que la mala gestión y la falta de inversión también explican el deterioro del sistema.

Al mismo tiempo, las propias cifras oficiales muestran problemas internos de capacidad. Las limitaciones de la generación térmica sumaban 455 MW durante la jornada del viernes.

El problema no depende de una sola avería. La combinación de unidades envejecidas, mantenimientos pendientes, escasez de combustible y poca reserva vuelve al sistema especialmente vulnerable.

La Guiteras resume el desgaste acumulado durante años

La termoeléctrica Antonio Guiteras continúa siendo una pieza central de la crisis. Su propio director reconoció este año que la planta necesita al menos 180 días de mantenimiento capital.

Granma publicó en mayo que la instalación no recibe una intervención capital de ese nivel desde 2010. La dirección de la planta admitió que la situación energética impedía detenerla durante seis meses.

Ese dilema resume una parte importante del problema. El sistema necesita reparaciones profundas, pero retirar durante meses una unidad clave reduce todavía más la generación disponible.

Las reparaciones rápidas no sustituyen una recuperación estructural

Las paradas cortas permiten corregir fallas puntuales y devolver unidades al SEN. Sin embargo, esas intervenciones no eliminan el desgaste acumulado en calderas, turbinas, tuberías y otros equipos.

La expansión de parques solares ha añadido capacidad durante las horas de sol. Esa generación ayuda durante el día, pero todavía no cubre el enorme déficit que reaparece en la noche.

El colapso de este viernes demuestra que la recuperación no depende solo de volver a encender centrales. La red también necesita estabilidad, reservas suficientes y líneas de transmisión capaces de soportar contingencias.

¿Es el séptimo u octavo apagón nacional de 2026?

Existe una diferencia entre los recuentos publicados este viernes. EFE contabiliza esta desconexión como el octavo apagón nacional registrado durante 2026.

AFP, ANSA y otros medios la identifican como la séptima desconexión general del año. La diferencia parece depender de qué episodios se incluyen dentro del recuento de colapsos nacionales.

Más allá de esa discrepancia, la frecuencia de las fallas resulta evidente. Cuba ha sufrido varios colapsos generales durante 2026, además de apagones diarios por déficits que han superado 2,000 MW.

Otro apagón total en Cuba y millones pendientes de la recuperación

El nuevo apagón total en Cuba no puede analizarse como una avería aislada. La desconexión ocurrió sobre una red que ya acumulaba centrales averiadas, mantenimiento pendiente y una fuerte escasez de combustible.

El problema también golpea mucho más allá de la iluminación de las viviendas. Los cortes afectan el bombeo de agua, las telecomunicaciones, la conservación de alimentos, el comercio y numerosos servicios básicos.

Recuperar la corriente después de cada colapso devuelve el servicio, pero no corrige por sí solo las causas estructurales. Mientras persista esa vulnerabilidad, cada nueva falla puede provocar otra recuperación lenta e incierta.

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