Apagón masivo en Oriente tras falla en la línea Nuevitas-Las Tunas

Un nuevo apagón en Oriente golpeó este sábado 10 de octubre a la región oriental de Cuba, después del disparo de la línea de transmisión de 220 kilovoltios entre Nuevitas y Las Tunas. La avería provocó una desconexión parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), según informó la Unión Eléctrica (UNE).

El incidente ocurrió a las 12:46 de la tarde y volvió a dejar al descubierto la fragilidad de una red que opera sin margen para absorber nuevas fallas. La línea afectada resulta clave para mantener enlazadas varias provincias orientales con el resto del sistema nacional.

La desconexión se produjo, además, en una jornada que ya había comenzado con un enorme déficit de generación. A las 6:00 de la mañana se reportaban 1,222 MW afectados y una disponibilidad de apenas 1,250 MW.

Una falla en una línea clave vuelve a golpear al oriente

La línea de 220 kV Nuevitas-Las Tunas funciona como uno de los corredores principales para transportar electricidad hacia el este del país. Cuando ese enlace sale de servicio, la estabilidad de toda la región puede quedar comprometida.

Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo dependen de una red que lleva meses mostrando una vulnerabilidad extrema. Una avería puntual puede convertirse rápidamente en una desconexión regional cuando la generación disponible es insuficiente.

El término “disparo” describe la salida de servicio de una línea eléctrica. Sin embargo, la gravedad no está solo en la falla concreta. El problema mayor es que el SEN trabaja con tan poca reserva que cualquier incidente importante puede provocar consecuencias mucho más amplias.

Para este sábado, la demanda prevista durante el horario pico alcanzaba los 2,900 MW. La afectación estimada llegaba a 1,680 MW, una cifra que anticipaba otra jornada de apagones prolongados incluso antes de esta nueva desconexión.

El sistema eléctrico cubano vuelve a operar al límite

Este apagón en Oriente no constituye, por sí solo, una nueva desconexión total del SEN a escala nacional. Sin embargo, vuelve a mostrar el mismo problema que ha marcado todo 2026: la red carece de estabilidad y las averías se acumulan más rápido que las soluciones.

El país ha registrado al menos ocho desconexiones totales del sistema eléctrico durante 2026. A esos colapsos nacionales se suman numerosas desconexiones parciales y fallas regionales que han afectado especialmente al oriente cubano.

El 18 de septiembre ocurrió la octava desconexión completa del año. El fallo comenzó tras problemas en líneas de alta tensión y terminó dividiendo el sistema. Durante la recuperación, el SEN volvió a quedar conectado por tramos mientras varias provincias permanecían sin servicio.

Ese historial importa porque demuestra que la crisis no depende de una sola termoeléctrica o de una avería aislada. El problema incluye generación insuficiente, plantas envejecidas y una red de transmisión que funciona bajo enorme presión.

Termoeléctricas averiadas y casi ninguna reserva

La situación de este sábado ya era crítica antes del nuevo incidente. La unidad 2 de Felton y las unidades 3 y 6 de Renté aparecían reportadas en avería. Otras unidades permanecían en mantenimiento en Santa Cruz, Nuevitas y Renté.

Con tantas capacidades fuera de servicio, el sistema pierde margen para responder cuando falla una línea de transmisión. Esa combinación convierte problemas técnicos localizados en interrupciones que pueden extenderse a varias provincias.

La crisis energética cubana lleva meses funcionando de esa manera. Una planta entra y otra sale. Una unidad logra sincronizarse y otra vuelve a romperse. Mientras tanto, la demanda continúa muy por encima de la generación disponible.

La incorporación de parques solares ha añadido nueva capacidad durante las horas de sol, pero no ha eliminado los grandes déficits. Tampoco ha resuelto el deterioro de la generación térmica ni de la infraestructura de transmisión.

Millones de cubanos pagan las consecuencias

Detrás de cada parte técnico hay familias que pierden alimentos, agua bombeada, descanso y comunicaciones. Los apagones también afectan pequeños negocios, centros de trabajo y servicios que dependen de una electricidad cada vez menos estable.

El nuevo apagón en Oriente llega apenas dos días después de otra desconexión regional que afectó provincias del este del país. La repetición de estos incidentes deja claro que no se trata de una situación excepcional.

Las autoridades continúan hablando de recuperación, inversiones y transición energética. Sin embargo, la realidad diaria sigue marcada por déficits superiores a los mil megavatios y por una infraestructura incapaz de ofrecer estabilidad.

Instalar nueva generación puede aliviar parte del déficit, pero no sustituye el mantenimiento profundo que necesitan las termoeléctricas ni las inversiones pendientes en las redes de transmisión.

Cuba necesita un sistema capaz de soportar una avería sin dejar a varias provincias a oscuras. Después de años de deterioro, los cubanos no necesitan más explicaciones sobre por qué falla la electricidad. Necesitan un servicio que funcione.

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