Precios en Holguín: pollo a 900 pesos y huevos a 3,500 en un mercado “asequible”

Los precios en Holguín vuelven a mostrar la enorme distancia entre el discurso oficial y el bolsillo de los cubanos. El nuevo Mercado de Barrio de Sagua de Tánamo abrió con productos que las autoridades presentaron como “asequibles y económicos”. Sin embargo, un cartón de huevos cuesta 3,500 pesos, más que el salario mínimo mensual del país.

El establecimiento funciona en la bodega Los Maceos, Unidad 3078, y abrió como parte del programa de Mercados de Barrio impulsado por el Ministerio del Comercio Interior. La iniciativa pretende acercar alimentos y artículos básicos a las comunidades.

El problema apareció cuando los vecinos vieron la pizarra.

El pollo congelado cuesta 900 CUP la libra. El arroz importado también aparece a 900 CUP la libra. El aceite alcanza los 2,650 CUP por envase, mientras el cartón de huevos llega a 3,500 CUP.

Un cartón de huevos cuesta más que un salario mínimo

La comparación ayuda a entender la magnitud del problema.

Desde julio de 2026, el salario mínimo nacional quedó establecido en 3,210 CUP mensuales. Eso significa que un trabajador que cobre esa cantidad no puede comprar un cartón de huevos de 3,500 CUP ni siquiera destinando todo su salario.

Y todavía le faltarían 290 pesos.

El aceite de 2,650 CUP consume alrededor del 83% de ese salario. Una sola libra de pollo representa aproximadamente el 28%. Otra libra de arroz requiere otro 28%.

Si una persona comprara solamente un cartón de huevos, un pomo de aceite, una libra de pollo y una libra de arroz, tendría que pagar 7,950 CUP.

Esa compra limitada equivale a casi dos salarios mínimos y medio.

No incluye frijoles, café, azúcar, productos de aseo, transporte, electricidad, medicamentos ni ninguna otra necesidad cotidiana.

Los otros precios tampoco parecen diseñados para salarios cubanos

La lista continúa con picadillo a 700 CUP la libra, salchichas a 1,150 CUP el paquete, mortadela a 550 CUP la libra y jamonilla a 1,150 CUP la lata.

El establecimiento puede tener mercancía. También puede ofrecer más variedad que una bodega desabastecida. Pero disponibilidad y accesibilidad económica son dos cosas diferentes.

Un producto no se vuelve barato porque aparezca en un local llamado Mercado de Barrio.

Tampoco se convierte en una solución para las familias cuando su precio absorbe una parte considerable del ingreso mensual.

Ese es el centro de las críticas que comenzaron a aparecer después de la inauguración.

La palabra “asequible” provoca indignación

Varios cubanos reaccionaron con ironía ante la descripción utilizada para promocionar el establecimiento.

Las críticas no se concentraron solamente en el precio del pollo o los huevos. Muchos cuestionaron directamente que las autoridades utilicen términos como “asequible” para describir una oferta fuera del alcance de numerosos trabajadores y jubilados.

La polémica tampoco es exclusiva de Sagua de Tánamo.

Otros Mercados de Barrio han provocado reacciones similares en provincias como Matanzas y La Habana. En varios establecimientos, los consumidores han encontrado precios cercanos a los de negocios privados.

Incluso periodistas de medios oficiales han cuestionado públicamente si estos mercados pueden considerarse realmente una alternativa para el ciudadano común.

Los Mercados de Barrio siguen creciendo

El Gobierno reguló esta modalidad mediante la Resolución 16/2026 del Ministerio del Comercio Interior.

El modelo permite que empresas, mipymes, cooperativas, trabajadores por cuenta propia y otros actores autorizados administren determinados establecimientos. El Estado mantiene la propiedad de los locales.

El MINCIN informó en octubre que ya existían 62 Mercados de Barrio distribuidos por 12 provincias.

Las autoridades sostienen que el proyecto busca ampliar la oferta y contribuir a reducir los precios minoristas. También existen incentivos fiscales relacionados con su funcionamiento.

Pero ninguna estructura comercial puede considerarse verdaderamente accesible solamente porque venda por debajo de otro establecimiento más caro.

La medida importante sigue siendo el salario.

Los precios en Holguín muestran el verdadero problema

Los precios en Holguín permiten observar una contradicción que se repite en diferentes provincias.

El Gobierno intenta presentar nuevos modelos comerciales mientras el poder adquisitivo continúa profundamente deteriorado.

Para una familia que recibe remesas o posee ingresos elevados, 3,500 pesos por un cartón de huevos puede ser una cifra manejable. Para quien depende de un salario estatal bajo, la realidad cambia completamente.

Ahí aparece una división cada vez más visible en Cuba.

Los productos existen, pero no necesariamente están al alcance de quienes los necesitan. Los estantes pueden estar abastecidos mientras muchos consumidores permanecen económicamente excluidos.

Eso convierte el problema en algo mucho mayor que una simple discusión sobre precios.

Cambiar el mercado no cambia el poder adquisitivo

Los Mercados de Barrio pueden modificar la administración de antiguos locales estatales. Pueden incorporar nuevos proveedores y colocar mercancías que antes no estaban disponibles.

Pero ninguna de esas medidas aumenta automáticamente el valor del salario.

El Gobierno puede abrir decenas de establecimientos y presentar cada inauguración como una transformación del comercio. Sin embargo, la verdadera prueba ocurre cuando un trabajador entra, mira la pizarra y calcula qué puede comprar con el dinero que recibe cada mes.

En Sagua de Tánamo, esa cuenta resulta difícil de ignorar.

Un cartón de huevos cuesta más que todo el salario mínimo mensual.

Una botella de aceite consume casi todo ese ingreso.

Y una compra básica de apenas cuatro productos puede acercarse a dos salarios y medio.

Llamar “asequible” a esa realidad no hace que los precios bajen. Solo deja más expuesta la distancia entre las palabras utilizadas por las autoridades y la economía que enfrentan diariamente millones de cubanos.

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