Una investigación publicada por The Guardian colocó los negocios en Cuba en medio de una nueva polémica entre Washington y La Habana. El diario británico asegura que varios ejecutivos de la Organización Trump regresaron a la isla durante los últimos meses bajo el paraguas de Dominari Holdings.
Según el reportaje, esos ejecutivos mantuvieron reuniones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo» y nieto de Raúl Castro. Las conversaciones habrían girado alrededor de oportunidades empresariales abiertas por los cambios recientes en el sector hotelero cubano.
El dato resulta especialmente relevante porque Donald Trump Jr. y Eric Trump forman parte del consejo asesor de Dominari Holdings. Documentos regulatorios confirman además que ambos recibieron y poseen acciones de la compañía.
Qué afirma realmente la investigación de The Guardian
The Guardian sostiene que varios ejecutivos de la Organización Trump ya habían viajado anteriormente a Cuba para estudiar operaciones inmobiliarias. El periódico afirma que algunos regresaron en meses recientes vinculados a Dominari Holdings.
El reportaje señala que esos representantes se reunieron con Rodríguez Castro para analizar posibles oportunidades tras la salida de grandes cadenas hoteleras extranjeras. Dominari no respondió a las solicitudes de comentarios del periódico.
Hay una distinción importante. La investigación no afirma que Donald Trump Jr. o Eric Trump viajaran personalmente a Cuba. Tampoco asegura que ambos estuvieran presentes en las reuniones con «El Cangrejo».
Esa diferencia evita convertir una relación empresarial documentada en una participación personal que el reportaje no demuestra. Los vínculos de los hijos del presidente con Dominari sí aparecen en documentos presentados ante la SEC.
Dominari Holdings y los hijos de Donald Trump
Donald Trump Jr. y Eric Trump ingresaron al consejo asesor de Dominari Holdings en febrero de 2025. Los documentos de la empresa muestran que recibieron acciones vinculadas a sus funciones como asesores.
Dominari tiene su sede en el 725 de la Quinta Avenida de Nueva York, dentro de la Torre Trump. La firma participa en actividades financieras y de inversión mediante distintas subsidiarias.
La conexión añade una dimensión política y empresarial al reportaje. Sin embargo, pertenecer al consejo asesor de Dominari no demuestra por sí solo que los hermanos Trump dirigieran los contactos en Cuba.
Este punto importa porque la información mezcla actores políticos, compañías privadas y estructuras económicas cubanas. La precisión resulta esencial para separar los hechos documentados de las afirmaciones atribuidas a fuentes anónimas.
«El Cangrejo» vuelve a aparecer como interlocutor
Raúl Guillermo Rodríguez Castro pertenece al círculo familiar de Raúl Castro. También ha ejercido labores de seguridad personal para su abuelo y ha ganado visibilidad durante los contactos recientes entre Cuba y Estados Unidos.
Su presencia en estas conversaciones empresariales, de confirmarse plenamente, mostraría que algunos contactos económicos pasan por figuras muy próximas al núcleo histórico del poder cubano.
El interés en los negocios en Cuba coincide además con una política estadounidense de fuertes sanciones contra determinadas entidades y sectores vinculados al Estado cubano.
Al mismo tiempo, inversores estadounidenses han mostrado interés en activos relacionados con minería, energía y turismo. The Guardian describe varios movimientos empresariales surgidos dentro de ese escenario.
Presión económica e interés empresarial avanzan al mismo tiempo
La investigación pone bajo escrutinio una situación poco habitual. Washington mantiene una política de presión económica, mientras distintos actores privados estadounidenses exploran oportunidades empresariales relacionadas con Cuba.
Eso no significa que todas esas operaciones incumplan las sanciones. Muchas actividades pueden necesitar licencias, autorizaciones o estructuras específicas para ajustarse a la legislación estadounidense.
La cuestión central aparece cuando la política pública y los intereses privados coinciden en un mismo escenario. Entonces resulta importante conocer quién negocia, con qué autorización y qué entidades cubanas participarían.
The Guardian también menciona movimientos de empresarios estadounidenses alrededor de activos mineros y energéticos. Algunas operaciones dependen directamente de autorizaciones del Gobierno estadounidense.
El periódico reportó, por ejemplo, interés estadounidense en participaciones relacionadas con Sherritt International. También describió negociaciones alrededor de proyectos mineros de Antilles Gold.
Una historia que todavía necesita respuestas
Por ahora, el elemento central sigue siendo una investigación periodística basada parcialmente en fuentes conocedoras de las conversaciones. Dominari no ofreció una respuesta a The Guardian sobre los encuentros reportados.
Tampoco aparece en la información publicada un anuncio de un acuerdo hotelero cerrado entre Dominari y las autoridades cubanas. No se ha divulgado un contrato que permita afirmar que existe una operación concluida.
Los contactos descritos sí abren preguntas sobre quién intenta posicionarse ante futuros cambios en la economía cubana. También colocan bajo escrutinio las relaciones entre empresarios estadounidenses y figuras cercanas a la cúpula de poder de la isla.
La discusión sobre los negocios en Cuba no puede reducirse a consignas. En este caso conviene distinguir entre contactos reportados, vínculos empresariales comprobados y acuerdos que todavía no han sido demostrados públicamente.
La investigación de The Guardian aporta datos relevantes, pero también deja interrogantes abiertos. Conocer quién participó directamente y qué se discutió permitirá medir el verdadero alcance de estas reuniones.