Imágenes de una clínica dental en Camagüey exponen deterioro y falta de mantenimiento

Las imágenes de una clínica dental en Camagüey volvieron a poner bajo cuestionamiento las condiciones de la salud pública cubana. Fotografías difundidas este sábado muestran equipos envejecidos, superficies deterioradas y señales visibles de corrosión en la Clínica Estomatológica de Garrido.

El material fue publicado por el periodista independiente José Luis Tan Estrada dentro de su serie #TanteandoCuba. Las fotos muestran una unidad dental antigua, bandejas con manchas oscuras, mangueras envejecidas y un lavamanos cuyo desagüe presenta una corrosión severa.

Las imágenes no permiten determinar por sí solas las condiciones de esterilización de cada instrumento. Sin embargo, sí evidencian un problema de infraestructura y mantenimiento difícil de ignorar en una instalación sanitaria.

Equipos deteriorados en un espacio que exige higiene constante

Una de las fotografías muestra una unidad estomatológica con piezas desgastadas y controles muy deteriorados. Otra imagen deja ver instrumental y materiales sobre una bandeja marcada por manchas y corrosión.

También aparece un lavamanos con el desagüe dañado, óxido visible y acumulación de suciedad alrededor de la abertura central. Ese nivel de deterioro resulta especialmente preocupante en un lugar donde la limpieza debe mantenerse de forma constante.

Una antigua trabajadora de la clínica comentó que algunas manchas pueden deberse al uso de sustancias como el eugenol. Explicó que ciertos residuos pueden resultar difíciles de eliminar. Aun así, reconoció que la limpieza diaria sigue siendo una obligación.

Pacientes describen dificultades durante la atención

La publicación también generó testimonios de personas que aseguran haber recibido atención en el centro. Un ciudadano contó que acudió a urgencias aproximadamente dos meses antes y encontró varios problemas.

Según su relato, el bombillo utilizado durante el procedimiento no funcionaba. El personal habría tenido que apoyarse en la luz de un teléfono. También afirmó que el taladro dental presentaba dificultades para regular la presión del agua.

Ese testimonio no sustituye una inspección oficial. Pero coincide con el deterioro visible en las fotografías y con otras denuncias conocidas sobre instalaciones médicas de Camagüey.

Varios comentaristas aseguraron además que la Clínica de Garrido está entre las mejores de la provincia. Algunos señalaron que mantiene electricidad con mayor estabilidad y atiende urgencias dentales nocturnas. Esas afirmaciones proceden de usuarios y no de un comunicado institucional.

El problema va más allá de una clínica

El estado de esta clínica dental en Camagüey no aparece en un vacío. Durante 2026 han circulado otras denuncias sobre centros sanitarios de la provincia.

En julio, imágenes del Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech mostraron paredes afectadas por humedad y moho en la Sala de Observación. También se denunciaron filtraciones, agua estancada, cables deteriorados y daños en otras áreas del centro.

Meses antes, una fotografía del Hospital Materno de Camagüey mostró motocicletas eléctricas estacionadas dentro de un área destinada a cuidados perinatales. La imagen provocó críticas por el uso de un espacio hospitalario para una actividad ajena a la atención médica.

Estos episodios reflejan un deterioro que no puede explicarse únicamente por una pared sucia o un equipo viejo. El problema incluye mantenimiento insuficiente, falta de piezas, escasez de recursos y años de abandono acumulado.

Una crisis que también golpea la atención estomatológica

La estomatología cubana arrastra problemas de equipamiento desde hace años. Muchos servicios dependen de compresores, piezas y sistemas que funcionan con dificultad o permanecen fuera de servicio.

Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información muestran una reducción importante de la infraestructura sanitaria. Entre 2010 y 2022 cerraron 45 clínicas estomatológicas en Cuba.

La cifra ayuda a entender por qué una instalación deteriorada puede seguir siendo considerada importante por quienes viven cerca. Cuando desaparecen centros o se reducen servicios, los pacientes terminan dependiendo de las pocas unidades que todavía funcionan.

Ese escenario también coloca una carga enorme sobre médicos, estomatólogos, técnicos y enfermeros. Muchos profesionales continúan trabajando con recursos limitados y equipos envejecidos. El deterioro de la infraestructura no puede cargarse sobre quienes atienden directamente a los pacientes.

El discurso oficial choca con lo que muestran las imágenes

En febrero de 2026, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, reconoció que el sistema sanitario cubano estaba al borde del colapso. Lo hizo durante una entrevista concedida a Associated Press.

El funcionario responsabilizó principalmente a las restricciones estadounidenses sobre el suministro de combustible. Las sanciones y la escasez energética agravan la situación, pero no explican por sí solas años de deterioro acumulado.

Las instalaciones corroídas, la falta de mantenimiento y la pérdida progresiva de infraestructura sanitaria preceden a la actual emergencia energética. Son problemas que se han acumulado durante mucho tiempo.

El régimen cubano ha presentado durante décadas la salud pública como uno de sus principales logros. Sin embargo, los pacientes enfrentan cada vez más instalaciones deterioradas, falta de medicamentos, equipos rotos y servicios reducidos.

La denuncia de la Clínica de Garrido vuelve a mostrar esa contradicción. Cuba conserva profesionales con experiencia y formación, pero los obliga a trabajar dentro de un sistema que pierde recursos, infraestructura y capacidad de respuesta.

Las fotografías de esta clínica dental en Camagüey no son solo imágenes incómodas. Son otra señal de una crisis sanitaria que exige soluciones reales, mantenimiento sostenido y condiciones dignas para pacientes y trabajadores.

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