La ciudad de Santiago de Cuba vive por estos días un estallido cultural con las tradicionales congas, que este año se han convertido en un escenario claro de protesta popular. En medio de la crisis económica, el desabastecimiento y la censura del régimen comunista, la emblemática conga Paso Franco recorrió las calles coreando un estribillo que se ha vuelto un desafío directo al poder: “¡Súbelo Mayeta!”.
El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada compartió en sus redes un video de esta multitudinaria manifestación festiva, acompañado de un mensaje contundente contra la cúpula del Partido Comunista en Santiago. “Aunque les duela a los que más mean desde la cúpula partidista en Santiago de Cuba, aquí hay ‘Súbelo Mayeta’ pa’ rato”, escribió, agradeciendo el respaldo de los santiagueros que, pese a la represión y censura, lo siguen y lo apoyan.
Un coro que se vuelve consigna de resistencia
El corito “¡Súbelo Mayeta!” trasciende lo festivo. Es ya un símbolo del hartazgo popular y una forma de denunciar, a ritmo de tambores, las carencias que impone el sistema comunista en Cuba. Desde el año pasado, este lema cobró fuerza en redes sociales como hashtag de denuncia, recogiendo los reclamos que el pueblo le envía a Mayeta para exponerlos públicamente.
La popularidad del grito de guerra ha sido tan grande que incluso músicos locales como Lico Wayne y Tino Mán fueron citados a la Estación Policial “La Motorizada” y amenazados con represalias por intentar grabar un videoclip con el tema. También el productor Asdrúbal Reyna fue detenido por la policía por colaborar en esta iniciativa musical, lo que muestra el temor del régimen ante cualquier manifestación cultural que escape a su control.
Las congas, un espacio para el desahogo social
En Santiago de Cuba, las congas siempre han sido mucho más que fiestas. Son el espacio donde el pueblo, limitado por la represión política, se atreve a gritar lo que calla el resto del año. Y en este 2025, la consigna “¡Súbelo Mayeta!” no solo expone el rechazo a la ineficiencia del régimen, sino que también evidencia la falta de libertades que mantiene a los cubanos bajo vigilancia constante.
El régimen cubano, como acostumbra, trata de minimizar el impacto de estas expresiones llamándolas “estrategias enemigas”, pero la realidad es que la población sigue buscando formas creativas para exigir cambios y burlar la censura impuesta por el Partido Comunista.