El padre cubano Alfredo González, quien perdió a su hijo Annier González durante el Servicio Militar Obligatorio (SMO), fue liberado bajo medida cautelar tras haber sido arrestado en Matanzas. Su detención ocurrió el lunes, luego de que denunciara públicamente en redes sociales a un oficial que habría sido responsable directo del acoso y maltrato que su hijo sufrió antes de quitarse la vida en 2023.
En una publicación en su cuenta de Facebook, González informó que fue acusado inicialmente de “desacato”, y que las autoridades llegaron a plantearse su traslado al mismo centro donde murió su hijo. Aunque le exigieron una fianza de 5,000 pesos cubanos, posteriormente se le impuso una medida cautelar sin necesidad de pagarla. “Me soltaron gracias a todos los que me apoyaron”, escribió.

Denuncias contra el Servicio Militar Obligatorio
Desde la tragedia, Alfredo González ha canalizado su dolor en una lucha frontal contra el Servicio Militar Obligatorio, al que responsabiliza del maltrato sistemático hacia jóvenes cubanos. En febrero de 2024, juró sobre la tumba de su hijo que no descansaría hasta obtener justicia, y desde entonces se ha convertido en una voz clave para visibilizar las fallas del sistema militar impuesto por el régimen comunista.
Su activismo ha resonado en el grupo de Facebook “No más VÍCTIMAS en el servicio militar en Cuba”, espacio donde muchas familias han denunciado públicamente muertes, abusos y negligencias que han ocurrido durante el cumplimiento del SMO.
Un sistema militar bajo cuestionamiento
El caso de Annier no es aislado. A lo largo de los últimos años, varios incidentes han reforzado las críticas al servicio militar obligatorio en Cuba. Entre ellos, la participación de jóvenes sin formación durante el incendio de la Base de Supertanqueros en Matanzas en 2022, así como la explosión en Melones, Holguín, donde murieron reclutas menores de edad.
Estas tragedias evidencian que el SMO en Cuba no solo es una herramienta de adoctrinamiento político, sino también un mecanismo de represión y negligencia estatal que pone en riesgo la vida de miles de jóvenes. Mientras el régimen continúa militarizando a su juventud sin preparación ni protección, el costo humano sigue aumentando.
Un movimiento ciudadano contra la impunidad
Gracias a la presión popular en redes y al respaldo de la comunidad, Alfredo González logró salir en libertad, pero sigue bajo vigilancia. Su caso ha generado una oleada de solidaridad dentro y fuera de la isla, y reavivado el debate sobre la abolición del SMO. En un país donde alzar la voz es considerado delito, la valentía de este padre es una denuncia viviente del sufrimiento que el comunismo ha impuesto a generaciones enteras.