La denuncia sobre jóvenes del Servicio Militar en disposición combativa vuelve a encender la alarma entre madres cubanas. Familiares aseguran que reclutas del Servicio Militar Activo fueron movilizados tras los recientes acontecimientos en Venezuela, sin información clara ni explicaciones oficiales. El temor no es nuevo, pero esta vez llega en un contexto de mayor tensión regional y con un historial de tragedias que el régimen no ha querido aclarar.
Según testimonios difundidos en redes sociales, varios jóvenes asignados a una unidad de defensa antiaérea en Santiago de Cuba habrían sido puestos en “disposición combativa”. La orden habría llegado de forma interna, sin comunicación pública del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ni notas oficiales que expliquen el alcance real de la medida.
Silencio oficial y versiones que circulan entre familiares
La información salió a la luz a partir de mensajes privados compartidos por familiares y replicados por periodistas independientes. En ellos, se menciona a la Unidad Militar 1573 y movimientos inusuales, como sobrevuelos de helicópteros y presuntas alarmas de combate. Aunque estos datos no han sido confirmados por fuentes estatales, el impacto emocional ya es evidente.
Madres con hijos cumpliendo el Servicio Militar aseguran sentirse “alteradas” y “desesperadas”. Algunas han expresado su intención de trasladarse personalmente a la unidad militar para intentar obtener respuestas. Otras reconocen que viven en constante angustia ante la posibilidad de que sus hijos sean usados como fuerza de choque sin preparación ni garantías mínimas de seguridad.
Antecedentes que agravan la preocupación
El contexto hace que la alarma sea aún mayor. Desde 2019, familiares y activistas han documentado decenas de muertes de jóvenes dentro de unidades militares cubanas. Accidentes mal explicados, negligencia médica y suicidios han sido denunciados sin que el Estado asuma responsabilidades ni publique investigaciones transparentes.
A esto se suma el uso sistemático de menores y adolescentes en actos políticos y ceremonias ideológicas, especialmente visibles en provincias orientales. Estas prácticas refuerzan la percepción de militarización temprana y adoctrinamiento forzado, mientras se minimizan los riesgos reales que enfrentan los reclutas.
Militarización, propaganda y costo humano
La combinación de jóvenes del Servicio Militar en disposición combativa, silencio institucional y antecedentes de muertes no esclarecidas alimenta la desconfianza de las familias. El régimen vuelve a priorizar la lógica militar y la propaganda política por encima de la seguridad y la vida de los jóvenes.
Hasta el momento, no existe un pronunciamiento oficial que explique si esta movilización responde a ejercicios rutinarios o a una situación excepcional. Tampoco se han ofrecido garantías a los familiares ni detalles sobre la duración o el alcance de la medida.
Lo que sí queda claro es que la falta de transparencia sigue trasladando el costo humano a los hogares cubanos. Madres angustiadas, jóvenes sin voz y un Estado que evita rendir cuentas vuelven a ser parte del mismo patrón.