La burla de Lis Cuesta ante las sanciones agrava el dolor del pueblo

Lis Cuesta, esposa del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, reaccionó con burla a las sanciones impuestas por Estados Unidos que le prohíben la entrada a ese país junto al mandatario y sus familiares directos. Apenas un día después del anuncio, publicó un mensaje en redes sociales diciendo: “.@DiazCanelB ya estuvo en NY, bajó a las calles y recibió amor. #YaSeHizo. Llegan tarde”, acompañado de un video donde Díaz-Canel camina por Nueva York rodeado de escoltas.

Este gesto confirma la desconexión de la élite gobernante frente al sufrimiento de millones de cubanos que enfrentan hambre, apagones y represión, mientras sueñan con poder viajar para reunirse con sus familias o simplemente buscar un futuro digno.

Un historial de viajes y privilegios

Lis Cuesta ha acompañado a Díaz-Canel en al menos dos viajes oficiales a Nueva York, en 2018 y 2023, a pesar de no tener ningún cargo formal. En 2018 fueron vistos bailando casino en Harlem, mientras en la isla escaseaban los alimentos y la población sufría colas interminables. En 2023, el Servicio Secreto tuvo que evacuar de emergencia al mandatario cubano durante un acto religioso.

Estos viajes reflejan cómo la cúpula comunista vive con lujos y privilegios totalmente ajenos a la realidad cubana, con hospitales sin recursos, aulas vacías y una economía al borde del colapso.

Sanciones con un fuerte mensaje político

Aunque para algunos analistas las sanciones tienen un carácter más simbólico que práctico, marcan un precedente claro: es la primera vez que Estados Unidos sanciona de forma directa a Díaz-Canel, colocándolo en la misma lista que Raúl Castro. Las medidas incluyen la prohibición de entrada y la revocación de visas, extendidas a Lis Cuesta y a otros familiares.

El Departamento de Estado justificó esta acción por su responsabilidad en graves violaciones de derechos humanos, sobre todo tras la represión del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a pedir libertad y acabaron presos o forzados al exilio.

Entre la arrogancia y la crisis

Mientras el pueblo sufre escasez, inflación y miedo, Díaz-Canel respondió con su viejo discurso: “Lo que molesta a EEUU es la verdadera independencia, que tengamos salud y educación gratis”. Sin embargo, para los cubanos esa frase suena hueca frente a hospitales sin medicamentos, escuelas sin maestros y un país donde la mayoría sobrevive con remesas o inventando cómo comer al día siguiente.

La burla de Lis Cuesta solo confirma que la élite del poder vive en una burbuja de privilegios, completamente ajena al dolor de la gente a la que dice representar.