La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) celebrará del 16 al 18 de julio su quinto período ordinario de sesiones, mientras Cuba sigue sumida en apagones, inflación, escasez de alimentos y servicios colapsados. La propia dictadura reconoce la gravedad del momento, pero insiste en culpar al embargo estadounidense para esquivar su responsabilidad.
Más de 80 temas serán discutidos por las comisiones entre el 14 y 15 de julio, desde los precios disparados, el transporte casi inexistente, los cortes de agua y la falta de medicamentos, hasta políticas públicas que fracasan por la mala gestión comunista.
Marrero presentará un plan que nadie cree
El día 16, el primer ministro Manuel Marrero detallará un supuesto Plan del Gobierno para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”. Sin embargo, no se esperan medidas concretas que frenen la inflación ni faciliten el acceso a bienes básicos.
Por su parte, el ministro de Economía admitirá retrocesos en varios indicadores y el titular de Finanzas expondrá la liquidación presupuestaria de 2024, marcada por altos niveles de inejecución y escasas inversiones productivas.
Energía en crisis y leyes sin impacto tangible
Uno de los puntos centrales será la recuperación del sistema eléctrico nacional, que sufre por el abandono estatal, la tecnología obsoleta y el desabastecimiento de combustible. Mientras tanto, prometen nuevos parques solares que no cubrirán la demanda si no hay petróleo.
El 18 de julio se debatirá la rendición de cuentas del INDER, el control al ministerio de Transporte y el desempeño del gobierno de Camagüey. También se someterán a votación cuatro leyes: el Sistema Deportivo, el Régimen General de Contravenciones, el Registro Civil y el Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes. Este último se vende como moderno, pero es insuficiente frente al colapso social.
Ciudadanos exigen cambios reales
Muchos cubanos denunciaron en foros oficiales que no figuran entre las prioridades del parlamento temas urgentes como pensiones dignas, el desastre bancario, las trabas al comercio y el deterioro de las ciudades. Otros reclaman liberar las fuerzas productivas y eliminar el “bloqueo interno” impuesto por el propio sistema comunista.
En definitiva, se prevé otra sesión llena de discursos vacíos, sin plazos ni acciones claras. Hasta el propio secretario parlamentario Homero Acosta reconoció: “seríamos ilusos si creyéramos que todo lo que discutiremos resolverá inmediatamente estos problemas”. Para el pueblo, el verdadero problema es que el régimen ni los resuelve… ni muestra intención de cambiar el rumbo.