La Mesa Redonda platanal: propaganda entre hojas de plátano

En medio de la grave crisis alimentaria que atraviesa el país, el régimen cubano decidió transmitir la Mesa Redonda desde un platanal en Ciego de Ávila. Con el eslogan “¡Sí se puede!”, la escenografía fue cuidadosamente diseñada para maquillar el desabastecimiento que sufre el pueblo.

Un montaje verde para esconder el hambre

La locación elegida fue la Empresa Agropecuaria La Cuba, donde participaron directivos agrícolas, el presidente de la CPA Paquito González y el mayor productor individual de plátanos. Durante más de una hora, los panelistas celebraron las supuestas transformaciones del polo productivo avileño.

Sin embargo, mientras hablaban de éxito rural, los cubanos enfrentan apagones, salarios insuficientes y precios imposibles incluso para comprar un racimo de plátanos.

Mientras, el pueblo sin pan

En contraste con la imagen propagandística, organizaciones como Las Taniadas denuncian condiciones infrahumanas en las cárceles del país. En la prisión de máxima seguridad La Pendiente, en Villa Clara, los presos políticos reciben alimentos en estado deplorable: pan incomible, pescado podrido y viandas semicrudas.

Fuera de las prisiones, la escasez de harina ha provocado restricciones en la venta del pan normado, que en muchas provincias solo se entrega en días alternos. Las panaderías estatales están vacías, mientras cadenas privadas como Aceña, donde se ha visto comprando a Randy Alonso, venden piezas de pan a 280 pesos.

El platanal como símbolo de una desconexión

La “Mesa Redonda platanal” expone una desconexión total entre el discurso oficialista y la realidad del cubano de a pie. Mientras el régimen organiza espectáculos televisivos en medio de los cultivos, el pueblo sigue esperando respuestas concretas ante el hambre, el desabastecimiento y la inflación.