A pocos días del cuarto aniversario del 11J, el régimen cubano actualizó su polémica Lista Nacional de Personas y Entidades Vinculadas al Terrorismo. La nueva resolución 13/2025 del Ministerio del Interior, publicada en la Gaceta Oficial, sumó 62 personas y 20 organizaciones, sin aportar pruebas públicas para sostener tales acusaciones.
Entre los cinco nuevos individuos incluidos destacan Rolando Miguel Pérez Ruiz, Leordan Cruz Gómez y Hamlet Pedraza Rivas, residentes en Estados Unidos, acusados por el régimen de introducir armas y cometer sabotajes. También aparecen Armando Labrador Coro y Seriocha Humberto Fernández Rojas, integrantes del grupo Cuba Primero, señalados de financiar acciones en Villa Clara y La Habana.
Además, el Partido Republicano de Cuba, con sede fuera del país, fue etiquetado como “entidad terrorista”, elevando a 20 el total de organizaciones marcadas. Entre ellas ya figuraban Alpha-66, Hermanos al Rescate, la FNCA, Cuba Primero y la Asamblea de la Resistencia.
Figuras conocidas del exilio bajo el ojo del castrismo
La lista mantiene a influyentes voces del exilio como Alexander Otaola, Orlando Gutiérrez Boronat, Ana Olema Hernández, Ramón Saúl Sánchez, Eliecer Ávila, Manuel Milanés, Ultrack y Alain Lambert (Paparazzi Cubano). Muchos son líderes de opinión con fuerte presencia digital, críticos del comunismo cubano y con alta visibilidad en la comunidad exiliada.
En muchos casos, los expedientes citados aluden a supuestos hechos de las décadas de 1990, 2000 o 2010, con acusaciones vagas como “financiamiento” o “incitación” a acciones contra el Estado. Sin embargo, el documento asegura que todos están “buscados” por la justicia cubana, aunque no presenta pruebas ni confirma alertas internacionales.
Sin consecuencias fuera de Cuba, pero con fines represivos claros
A pesar del tono oficialista y las amenazas de cárcel o incluso pena de muerte bajo el nuevo Código Penal, esta lista no tiene validez legal fuera de la isla. En 2024, España confirmó a CiberCuba que no hay notificaciones ni alertas activas en sus aeropuertos contra los incluidos.
Alexander Otaola, que volvió a aparecer en el listado, reaccionó con sarcasmo cuando fue mencionado por primera vez: mostró un rollo de papel higiénico con el rostro de Díaz-Canel y dijo: “Canel, mira lo que hago con la extradición: Me limpio el fotingo”.
Incluso en programas oficiales como Razones de Cuba, el régimen habló de notificaciones rojas de Interpol, pero nunca se aportó evidencia. Organizaciones de derechos humanos denuncian que usar el “terrorismo” como etiqueta sirve más para intimidar y censurar voces críticas que para combatir delitos reales.
Un intento más del castrismo de reforzar su narrativa
Este movimiento ocurre poco después de que Estados Unidos ratificara a Cuba en su lista de Estados patrocinadores del terrorismo y cuando Donald Trump firmó un memorando que endurece la política hacia el régimen. La viceministra Josefina Vidal reaccionó llamando “cínico” a EE.UU. por acusar a Cuba de terrorismo mientras, según ella, “es este país el que lo combate”.
La lista fue enviada a la ONU y a organismos internos cubanos, pero su impacto práctico fuera del territorio nacional sigue siendo nulo, salvo para seguir alimentando la represión contra activistas, influencers y opositores.