El boxeador cubano Julio César La Cruz, doble campeón olímpico y cinco veces monarca mundial, volvió a ratificar su fidelidad al régimen al declarar que sus únicos ídolos son Fidel Castro y su madre, Ana de la Caridad La Cruz Peraza. La confesión ocurrió en una entrevista con el influencer venezolano Jesús Cazorla, conocido por su cercanía con figuras comunistas y que ya había dado espacio mediático a Sandro Castro.
Mientras Cazorla mencionaba a Raúl Castro y a Miguel Díaz-Canel, el púgil camagüeyano fue tajante: solo Fidel y su madre ocupan ese lugar. Con esta afirmación, La Cruz se reafirma como uno de los atletas más identificados con el oficialismo cubano, en un país donde los deportistas suelen ser usados como piezas de propaganda política.
Entre la gloria deportiva y la propaganda
La Cruz acumula un palmarés impresionante: dos oros olímpicos, cinco títulos mundiales y múltiples coronas continentales. Sin embargo, su condición de diputado en la Asamblea Nacional y miembro del Partido Comunista contradice su discurso de que “no es político”. Su lealtad le ha garantizado privilegios, como un automóvil Mercedes-Benz, en contraste con la realidad de millones de cubanos que enfrentan carencias extremas.
Uno de sus momentos más polémicos ocurrió en Tokio 2020, cuando tras derrotar al cubano nacionalizado español Emmanuel Reyes gritó: “¡Patria y Vida no! ¡Patria o Muerte, Venceremos!”. El gesto, alineado con la retórica oficialista, desató críticas dentro y fuera de la isla en pleno auge de la canción “Patria y Vida”, convertida en himno de las protestas del 11J.
Un símbolo dividido entre deporte y política
Aunque su historial deportivo lo ubica entre los más laureados del boxeo cubano, La Cruz es visto por muchos como un recordatorio de cómo el deporte en Cuba sigue subordinado al poder político. Para el régimen, representa un modelo de lealtad; para otros, la evidencia de cómo se premia la sumisión mientras se castiga el pensamiento independiente.
Su caso confirma que en Cuba la gloria deportiva no siempre se mide en medallas, sino en obediencia ideológica. La pregunta que queda abierta es si el pueblo lo recordará más por sus títulos en el ring o por su papel como vocero indirecto de un sistema que margina y reprime a quienes piensan diferente.
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CiberCuba – Julio César La Cruz asegura que solo tiene dos ídolos, y uno de ellos es Fidel Castro