Irán lanzó varios misiles contra bases militares de Estados Unidos en Catar e Irak como represalia por los recientes bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes. Este ataque eleva peligrosamente la tensión en Medio Oriente, mientras la comunidad internacional observa con creciente preocupación el avance del conflicto.
Según informaron fuentes israelíes y árabes al medio Axios, al menos diez misiles fueron dirigidos hacia Catar y uno hacia Irak. La Casa Blanca y el Departamento de Defensa confirmaron que estaban al tanto de las amenazas contra la base aérea de Al Udeid en Catar, la instalación militar más grande de Estados Unidos en la región.
En la capital catarí, Doha, se escucharon explosiones y en redes sociales circularon videos donde se observan los sistemas de defensa aérea interceptando los misiles iraníes. Este despliegue defensivo evidencia la gravedad de la situación y la capacidad de respuesta ante un ataque directo.
Horas antes, Catar anunció el cierre temporal de su espacio aéreo como medida preventiva. Esta suspensión del tráfico aéreo busca proteger a sus ciudadanos, residentes y visitantes, frente a un escenario cada vez más volátil. Universidades estadounidenses con sedes en Doha, como Texas A&M, Georgetown y Northwestern, suspendieron actividades y pidieron a sus estudiantes y empleados permanecer en sus casas. La American School también cerró sus instalaciones y canceló los campamentos de verano.
El portavoz militar iraní advirtió que las acciones de Estados Unidos amplían el alcance de los “objetivos legítimos” de las fuerzas armadas iraníes y advirtió sobre consecuencias graves. En un mensaje directo al presidente Donald Trump, el vocero iraní declaró: “Usted podrá haber comenzado esta guerra, pero nosotros seremos quienes la terminemos”.
Trump, por su parte, convocó a su equipo de seguridad nacional para evaluar la situación. El mandatario estadounidense había advertido previamente que cualquier represalia sería respondida con una fuerza “mucho mayor”.
Estados Unidos, Reino Unido y China emitieron alertas a sus ciudadanos en Catar, pidiéndoles permanecer en refugios por precaución. Mientras tanto, el gobierno catarí insiste en que la seguridad interna “permanece estable”, aunque el cierre del espacio aéreo refleja el nivel de alerta.
La base de Al Udeid, clave para las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente, alberga unos 10,000 soldados. Aunque gran parte del personal y de los equipos habían sido evacuados en semanas recientes, el ataque contra esta base constituye una escalada directa contra los intereses militares de Estados Unidos en la región.
Esta nueva ofensiva de Irán vuelve a demostrar cómo los regímenes autoritarios y sus aliados buscan desestabilizar aún más un escenario global frágil, desafiando abiertamente a potencias occidentales. Un escenario que, como siempre, aprovechan las dictaduras comunistas como la cubana, que miran con simpatía los movimientos de desestabilización contra Estados Unidos, su eterno enemigo ideológico.