Un nuevo grafiti contra Miguel Díaz-Canel y la dictadura cubana apareció en un consultorio médico de La Habana, reflejando el creciente rechazo popular ante el régimen comunista. La pintada, con la frase “Abajo la dictadura. Díaz-Canel singao”, fue descubierta en el muro exterior de la posta médica del reparto La Hata, en Guanabacoa.
El periodista y académico José Raúl Gallego reportó el hecho en redes sociales, identificando el lugar exacto: calle Concha, esquina con calle 20, muy cerca de la escuela especial 28 de Enero. Esta zona tiene fuerte presencia militar, ya que alberga varios edificios habitados por oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
El mensaje, escrito en grandes letras negras, vuelve a exponer el rechazo frontal contra Miguel Díaz-Canel, quien simboliza el continuismo represivo del Partido Comunista de Cuba. La expresión “Díaz-Canel singao” se ha convertido en consigna popular desde las protestas masivas del 11 de julio de 2021, impulsada inicialmente por el rapero Aldo el Aldeano en una de sus canciones.
Estas manifestaciones públicas de descontento se han vuelto cada vez más frecuentes, sobre todo durante los picos de la crisis económica, los interminables apagones, la represión política y el tarifazo reciente de ETECSA, que ha indignado aún más a los cubanos. En los últimos días, aparecieron grafitis similares en Playa (La Habana) y en Sancti Spíritus.
A pesar de que los agentes del Ministerio del Interior (MININT) suelen borrar rápidamente estas pintadas, activistas y vecinos logran captarlas y compartirlas en redes sociales, desafiando así la censura. En algunos casos, el régimen despliega equipos de represión, peritos y hasta perros rastreadores en busca de los autores, mostrando el miedo que tiene el aparato comunista ante cualquier expresión de rebeldía ciudadana.
Estos grafitis representan pequeñas pero valientes formas de resistencia simbólica frente a un sistema que mantiene al pueblo sumido en la miseria, el miedo y la falta de libertades fundamentales. Cada nuevo mensaje como este confirma que, aunque intenten callar las voces, el descontento crece cada día en la isla.