En Cuba, donde el comunismo presume de sus “logros sociales”, una cubana muestra en TikTok el verdadero rostro de la precariedad. Solo dispone de 24 horas a la semana para almacenar agua, y durante ese tiempo convierte su hogar en un improvisado campo de batalla contra la escasez.
Cada siete días, el Estado “hace el favor” de enviar el agua por las tuberías, obligando a las familias a planificar meticulosamente cómo llenar cisternas, tanques plásticos y cualquier recipiente disponible para sobrevivir los otros seis días. En un video viral, la usuaria @lulu.diaz9311 documenta cómo conecta una manguera a la tubería para llenar primero una cisterna subterránea, luego un tanque en el patio, rodeado de plantas en macetas recicladas.
“Es día de agua y esto es lo que hacemos cada vez que la ponen… ya la cisterna está llena”, relata. Su testimonio evidencia un problema común en la isla: un suministro intermitente que depende más del ingenio ciudadano que de soluciones gubernamentales.
Mientras tanto, el régimen cubano sigue desviando recursos hacia hoteles y campañas de propaganda, ignorando las necesidades básicas del pueblo. Este tipo de videos circulan en redes y dejan en evidencia las prioridades torcidas del comunismo cubano, que prefiere sostener su maquinaria política antes que garantizar servicios esenciales.
Así, en vez de avanzar, Cuba sigue sumida en un sistema que obliga a sus ciudadanos a dedicar un día entero a asegurar un bien tan básico como el agua, repitiendo la misma rutina semana tras semana.