Díaz-Canel responde con insultos luego de que se viralizara el mensaje de Donald Trump sobre el fin del petróleo y el dinero hacia Cuba. En una publicación en la red social X, el gobernante cubano reaccionó con un discurso agresivo, evitando referirse al contenido central del anuncio y recurriendo a descalificaciones personales contra quienes critican al régimen.
El mandatario afirmó que quienes señalan a Cuba “no tienen moral” y los acusó de convertir “todo en negocio, incluso las vidas humanas”. Sin embargo, no ofreció argumentos concretos ni datos verificables para contradecir lo dicho por Trump, ni explicó cómo enfrentará el país un escenario sin apoyo energético externo.
Un discurso defensivo sin respuestas reales
Lejos de aclarar la situación económica o energética de la Isla, Díaz-Canel optó por un tono victimista y confrontacional. En su mensaje, calificó de “histéricos” y “enfermos de rabia” a quienes cuestionan al régimen, atribuyendo las críticas a un supuesto castigo por la “decisión soberana” del pueblo cubano.
Este tipo de reacción refuerza un patrón repetido en el discurso oficial: atacar al mensajero en lugar de responder al mensaje. Mientras el país enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible y una economía en caída libre, el gobernante evita explicar cómo piensa sostener al país sin el respaldo que durante años llegó desde Venezuela.
Propaganda y desconexión con la realidad
La respuesta de Díaz-Canel contrasta con la gravedad del momento. El mensaje de Trump apuntó directamente a uno de los pilares que sostuvo al régimen durante décadas. En lugar de ofrecer claridad, el gobernante cubano recurrió a consignas ideológicas y acusaciones genéricas, cada vez más alejadas de la realidad que vive la población.
Para muchos cubanos, el tono del mensaje confirma la desconexión total entre el poder y el país real. Mientras la presión internacional aumenta y los recursos se reducen, el régimen insiste en la propaganda como única respuesta, dejando claro que no tiene un plan creíble para enfrentar la crisis.