Orlando Delgado, un joven cubano que llegó a Estados Unidos en 2022 huyendo del comunismo tras participar en las protestas del 11J, enfrenta ahora el riesgo de deportación. El padre de un bebé de siete meses fue arrestado el 25 de junio por agentes del ICE al acudir a una cita rutinaria en la corte de inmigración.
Desde el Centro de Detención de Broward, en Florida, Delgado contó cómo lo sorprendieron: “No me dejaron hacer nada. Simplemente me cerraron la corte y ICE me detuvo”. Mientras tanto, su esposa, Mercedes Estévez, teme por la seguridad de su familia: “No puede volver a Cuba. Lo vigilaron, lo amenazaron, y ahora aquí lo quieren mandar a México”.
El único registro migratorio de Orlando es el formulario I-220A, que permite la liberación bajo palabra de los cubanos mientras esperan su proceso de asilo, pero no los protege contra una deportación. Pese a tener un caso de “miedo creíble” pendiente, fue detenido sin previo aviso.
Más cubanos con I-220A son arrestados y enfrentan deportación
Orlando no es un caso aislado. Entre enero de 2024 y enero de 2025, al menos 853 cubanos fueron arrestados en el área de Miami, la mayoría sin antecedentes penales y con documentos I-220A.
En Colorado, Ariel Cruz Pentón fue arrestado mientras trabajaba y presionado para firmar una deportación a México, a pesar de ser cubano. En Florida, Ariel Lara González fue detenido en plena audiencia migratoria, aun teniendo parole. Lo mismo ocurrió con Didie Espinoza, arrestado tras asistir a su audiencia de asilo.
Según la abogada Laura Jiménez, ICE aplica un método “engañoso”: retiran los casos del juez de inmigración para proceder con detenciones sin demostrar que los migrantes representan peligro o violaron la ley. Esto deja a familias rotas y a niños sin padres, mientras el régimen cubano se frota las manos viendo cómo el miedo persigue a los suyos incluso fuera de la isla.
Deportaciones a México agravan el drama migratorio cubano
El riesgo de ser enviados a México en vez de a Cuba añade más incertidumbre. Desde enero, el gobierno mexicano acordó recibir migrantes cubanos deportados desde Estados Unidos, extendiendo la política aplicada también a nicaragüenses, haitianos y hondureños.
Para las esposas como Mercedes Estévez, el futuro es una pesadilla: “Estoy desesperada. No tengo nada. No sé cómo mantener a mi hijo sin él”.
Mientras tanto, activistas denuncian que el sistema que debía proteger a los que huyen del comunismo ahora cierra puertas y convierte una simple audiencia en una trampa. Un alto precio para quienes, tras sufrir persecución política en Cuba, buscan libertad.