El dengue y el oropouche en Cuba siguen expandiéndose mientras el régimen intenta minimizar la gravedad de la crisis sanitaria. Según el propio director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Dr. Francisco Durán García, estos virus afectan múltiples provincias en medio de un sistema de salud al borde del colapso.
Durán confirmó la circulación simultánea de estas dos arbovirosis: el dengue, presente en tres provincias, y el virus oropouche, que ya afecta a ocho provincias, 12 municipios y 14 áreas de salud. Aunque el epidemiólogo asegura que no existen casos críticos, la realidad hospitalaria refleja una creciente presión sobre las debilitadas instituciones médicas cubanas.
La propagación masiva de estos virus se ve favorecida por las pésimas condiciones higiénico-sanitarias, el deterioro ambiental, la acumulación de basura y la falta de un verdadero control estatal. Incluso zonas como Pinar del Río y Santiago de Cuba muestran alta infestación de los mosquitos vectores, mientras el régimen continúa promoviendo campañas propagandísticas como la llamada “Semana de acción contra el mosquito” en lugar de ofrecer soluciones estructurales.
A esto se suma el incremento de enfermedades respiratorias habituales como la influenza, junto a una ola de enfermedades diarreicas agudas atribuidas al calor, la mala conservación de los alimentos y problemas de refrigeración. Durán intentó restar gravedad a la situación asegurando que no hay brotes, aunque la realidad cotidiana en los hospitales refleja lo contrario.
El caos sanitario en Cuba no es nuevo. La infraestructura médica arrastra años de abandono, escasez de medicamentos y condiciones insalubres que afectan tanto a pacientes como al personal de salud. Las campañas de vacunación antipoliomielítica siguen desarrollándose mientras los hospitales no dan abasto para atender los nuevos casos de dengue y oropouche.
El régimen insiste en responsabilizar al pueblo, pidiendo “participación activa” para eliminar criaderos de mosquitos. Sin embargo, el verdadero responsable de esta crisis sanitaria es un sistema comunista incapaz de garantizar servicios básicos y de enfrentar la realidad epidemiológica del país.