La crisis energética en Cuba continúa agravándose, sumiendo a la población en un escenario de apagones interminables. La Unión Eléctrica (UNE) confirmó que el martes 17 de junio el país permaneció sin electricidad durante todo el día y la madrugada del miércoles, afectando gravemente la vida cotidiana de millones de cubanos.
A las 9:20 p.m. del martes, el déficit alcanzó los 1.763 megavatios (MW) en el horario pico, superando lo inicialmente previsto debido a un incremento inesperado en la demanda. El panorama para este miércoles 18 de junio es aún más sombrío. A las 7:00 a.m., el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) contaba con apenas 1.810 MW de disponibilidad frente a una demanda de 3.000 MW, lo que generó un déficit inmediato de 1.213 MW.

Previsiones desalentadoras para el resto del día
Según los pronósticos oficiales, para el mediodía se prevé un déficit de 1.150 MW, y para la noche, el colapso será más dramático, con una demanda estimada de 3.500 MW y solo 1.841 MW de disponibilidad, lo que podría provocar un déficit de 1.659 MW y una afectación de hasta 1.729 MW.
Ni siquiera la reciente entrada en funcionamiento de 16 parques solares fotovoltaicos, que generaron 1.612 MWh con un pico de 412 MW, ha logrado aliviar la presión sobre el frágil sistema eléctrico controlado por el régimen comunista, incapaz de garantizar servicios básicos mientras prioriza su aparato propagandístico.
Indignación y exigencia de cambios reales
La publicación del parte diario de la UNE desató una oleada de indignación en redes sociales. Los ciudadanos, cada vez más desesperados, cuestionan la ineficacia de las autoridades comunistas para resolver una crisis que afecta todos los aspectos de la vida diaria.
Algunos de los comentarios reflejan la magnitud del descontento:
“23 horas sin corriente entre ayer y hoy y el déficit sigue creciendo. ¿Hasta cuándo esta burla?”, “Estamos al borde de un apagón general”, “Decían que los paneles solares iban a mejorar la situación, pero solo ha empeorado” o “Cada día el SEN está peor, ya no alcanzamos los 1.900 MW de disponibilidad”.

Reclamos contra el régimen comunista
A medida que el caos energético se profundiza, crecen los llamados ciudadanos a exigir responsabilidad política y verdaderos cambios estructurales. Las críticas al Ministerio de Energía y Minas se multiplican, al igual que las peticiones de dimisión de los dirigentes comunistas responsables del desastre.
Los cubanos, hartos de excusas y promesas vacías, denuncian la corrupción, la falta de mantenimiento, la escasez de combustible y la obsolescencia del sistema eléctrico nacional como causas directas de los constantes apagones. El régimen, fiel a su estilo autoritario, intenta maquillar la situación con propaganda mientras el pueblo continúa sufriendo las consecuencias de un modelo fallido.