La termoeléctrica Guiteras vuelve al SEN tras nueva falla

La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, se reincorporó este martes al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba, luego de haberse desconectado en horas de la mañana por lo que las autoridades calificaron como una “falsa señal de protección”. Esta planta, considerada el bloque unitario más eficiente del país, vuelve a sincronizarse en un contexto de apagones generalizados que afectan diariamente a millones de cubanos.

El primer secretario del Partido Comunista en Matanzas, Mario Sabines Lorenzo, confirmó la reanudación del servicio poco después del mediodía a través de medios oficialistas. Según el director técnico de la planta, Román Pérez Castañeda, la desconexión estuvo relacionada con el sistema de válvulas de regulación en el área de la turbina, descartando daños mayores. La intención declarada por el régimen es mantener la termoeléctrica funcionando hasta finales de junio, antes de realizar una parada programada de mantenimiento.

La planta había salido de línea a las 6:00 a.m., mientras producía más de 220 megawatts, una cifra significativa para el SEN, profundamente debilitado por años de mala gestión, corrupción y falta de inversión real. A pesar de los discursos oficiales, la CTE Antonio Guiteras lleva años operando de forma inestable, reflejo del deterioro acumulado bajo el modelo centralizado del Partido Comunista.

Además, Pérez Castañeda reconoció que recientemente se habían presentado problemas relacionados con el alto consumo de agua, obligando a realizar acciones correctivas. Sin embargo, estas “acciones” siguen siendo simples remiendos ante el colapso generalizado del sistema, que cada verano vuelve a exponer el fracaso del régimen en garantizar un suministro eléctrico básico para la población.

La CTE Antonio Guiteras es clave no solo por su potencia, sino también por su ubicación estratégica en el occidente del país, donde se concentra la mayor demanda energética. Su operación con crudo nacional transportado por oleoducto reduce costos logísticos, pero no puede esconder el problema de fondo: un sistema energético al borde del colapso por décadas de políticas fallidas del comunismo cubano.

Mientras la dictadura continúa apostando por actos propagandísticos y promesas vacías, los cubanos siguen sufriendo los apagones, símbolo diario de un modelo fracasado que prioriza la propaganda sobre las verdaderas necesidades de la población.