Reconocen la crisis, pero el Partido insiste en el socialismo

Mientras Cuba se hunde en una de sus peores crisis, el régimen comunista insiste en que el socialismo es el único camino. Este viernes comenzó en La Habana el X Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), encabezado por Miguel Díaz-Canel, donde se reconocieron las “escasez, limitaciones y desaliento” que vive la isla, pero se reafirmó la lealtad al sistema que ha llevado al país a este estado.

Desde redes sociales, Díaz-Canel aseguró que debatían “con sentido crítico” los asuntos que impactan al pueblo, aunque sin ofrecer alternativas al modelo fracasado. Por su parte, Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del PCC, admitió que la isla atraviesa “una de las etapas más complejas de su historia”, pero ratificó que “el socialismo es el camino” y que el Partido Comunista sigue siendo “la fuerza y brújula” de la nación.

La vieja guardia perpetúa el desastre

El evento no solo dejó claro el inmovilismo ideológico, sino que estuvo marcado por una fuerte carga simbólica: allí estaban Ramiro Valdés Menéndez y José Ramón Machado Ventura, rostros del castrismo más rancio que, tras más de seis décadas, continúan prometiendo un paraíso socialista que nunca llega. Todo esto mientras la Constitución vigente blinda la continuidad del modelo con el PCC como único partido permitido, cerrando la puerta a cualquier alternativa política.

Un país sin luz, sin pan y sin esperanza

Fuera de los salones con aire acondicionado donde se celebró el Pleno, millones de cubanos enfrentan apagones interminables, hospitales sin insumos, un transporte público prácticamente colapsado y precios que pulverizan los salarios. Aun así, el régimen prefiere apostar por la propaganda y el discurso vacío antes que por soluciones reales.

Días atrás, la decana de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, Silvia Odriozola Guitart, llegó a reconocer en la televisión estatal que “Cuba no es un país socialista”, sino que está “en construcción”. Según dijo, se necesita “rescatar” a Lenin, un argumento que parece justificar los fracasos actuales como parte de un experimento eterno donde siempre faltan décadas para llegar a la meta.

Más marxismo como receta ante el colapso

En este contexto de emergencia nacional, el régimen repite la misma fórmula ideológica para perpetuarse en el poder, aunque ya nadie crea en ella. Mientras el Partido Comunista habla de “resistencia” y “dignidad”, el pueblo solo espera luz, pan, medicinas y transporte. No más consignas.