El percance de Lázaro Guerra evidencia el peso de sostener la mentira

Lázaro Guerra Hernández, director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), sufrió un percance de salud durante la transmisión en vivo del parte sobre los apagones en Cuba, el pasado miércoles, dejando en evidencia el desgaste de quienes deben justificar el fracaso energético del régimen comunista.

Todo ocurrió alrededor del minuto 5:40 de la emisión por Canal Caribe. Guerra Hernández, con visible dificultad para respirar, trataba de explicar al periodista oficialista Bernardo Espinosa la situación de las centrales flotantes cuando de repente hizo señas a alguien fuera de cámara, se llevó la mano al pecho y salió del set sin ofrecer explicaciones. El periodista improvisó para cubrir el momento mientras la transmisión seguía sin cortes.

Minutos después, Lázaro Guerra regresó aparentemente recuperado y continuó con su habitual guion para disfrazar el colapso eléctrico que mantiene a millones sin luz. Ni él ni el periodista aclararon lo sucedido, pero las redes estallaron con comentarios que retratan el sentir popular: “Tienen a ese hombre viviendo con un estrés brutal, decirle al pueblo todos los días esa cantidad de mentiras ya le está costando”; “Lázaro casi colapsa de tanto mentir”; “Ohhh, no se ve bien”.

Este incidente se da en medio de un escenario de apagones en Cuba cada vez más extensos, donde La Habana y provincias enteras afrontan cortes que superan las 10 horas diarias. Las excusas son las mismas de siempre: falta de combustible, roturas o mantenimientos en las termoeléctricas, mientras la población sabe que la raíz del problema está en la ineficiencia de un sistema que prioriza la propaganda y no el bienestar de su gente.

Hasta el cierre de esta nota no existe información oficial sobre el estado del directivo. El jueves volvió a aparecer para ofrecer el parte eléctrico, pero este viernes no estuvo presente, lo que aviva especulaciones sobre su salud. Lo que no cambia es la angustia de los cubanos que, sin importar qué rostro salga a justificar, siguen pagando las consecuencias de un modelo que solo reparte apagones y carencias.