Periodistas oficialistas justifican apagones y regañan al pueblo

En medio de apagones interminables, periodistas oficialistas han salido en defensa del régimen cubano, responsabilizando al embargo estadounidense y regañando a la población por expresar su malestar. El podcast “Chapeando bajito”, conducido por Arleen Rodríguez Derivet desde Cubadebate, ejemplifica este discurso: reconoce la incomodidad de los cortes, pero condena a quienes critican directamente a los gobernantes.

La narrativa oficial insiste en presentar los apagones como resultado de un “bloqueo” y en destacar el sacrificio de los trabajadores eléctricos, mientras ignora problemas internos como la corrupción, la mala planificación y el desvío de recursos. Paralelamente, el gobierno invierte cientos de millones de dólares en hoteles de lujo como la Torre K de La Habana, símbolo de derroche en un país hundido en la oscuridad.

Entre propaganda oficial y malestar ciudadano

Aunque ingenieros cercanos al oficialismo repiten explicaciones técnicas sobre turbinas y falta de combustible, los cubanos reclaman claridad y soluciones. En redes sociales, los ciudadanos denuncian que reciben apenas tres horas de electricidad en la madrugada y otras tres de día, insuficientes para cocinar o preservar alimentos.

Los comentarios de foros digitales reflejan la desconfianza creciente hacia las promesas incumplidas del régimen. Usuarios señalan la pérdida de acuerdos internacionales, la ausencia de inversiones en energías renovables y la falta de autocrítica estatal. Otros subrayan que los cortes afectan a niños, madres y ancianos, mientras la propaganda oficial repite que “todo es culpa del bloqueo”.

El contraste entre la propaganda y la vida diaria desnuda un problema más profundo: la crisis energética cubana ya no es solo técnica, sino social y política, agravada por la opacidad y la incapacidad del gobierno de comunicar con transparencia.

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