Las ambulancias eléctricas en Cuba fueron presentadas por el régimen como un avance del sistema de salud pública y una respuesta a la escasez de combustible. Sin embargo, el anuncio ignora una contradicción básica: la electricidad en Cuba también depende del combustible. En un país con apagones diarios y hospitales que operan con plantas eléctricas, la viabilidad real de estas ambulancias genera más dudas que soluciones.
El Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Salud Pública, informó la incorporación de 25 ambulancias cien por ciento eléctricas, de fabricación china, destinadas principalmente a traslados interhospitalarios e intrahospitalarios en La Habana. La información fue difundida por Canal Caribe, que presentó la medida como parte del llamado “cambio de la matriz energética”.

El discurso oficial insiste en que estas ambulancias eléctricas en Cuba permitirán reducir la dependencia del combustible, mientras responsabiliza al embargo estadounidense por la crisis energética. Sin embargo, evita mencionar que la generación eléctrica nacional depende casi por completo del diésel y el fuel oil, ambos escasos.
Electricidad sin combustible no existe
La llegada de ambulancias eléctricas en Cuba contrasta con la realidad de hospitales que pasan horas, e incluso días, sin servicio eléctrico estable. Muchos centros médicos funcionan con plantas eléctricas que requieren diésel, el mismo recurso cuya escasez el régimen dice querer evitar.
Funcionarios del MINSAP aseguraron que el mantenimiento y el reemplazo de baterías están garantizados. No obstante, la experiencia reciente con ómnibus eléctricos y equipos médicos importados demuestra que, sin energía constante ni piezas de repuesto, estos proyectos terminan paralizados.
Más propaganda que solución estructural
Durante años, el sistema de ambulancias en Cuba ha sido duramente criticado por demoras, falta de vehículos y pésimas condiciones técnicas. En ese contexto, 25 ambulancias eléctricas en Cuba no representan una solución estructural a la crisis sanitaria, sino un gesto simbólico con alto valor propagandístico.
Cambiar el tipo de motor no resuelve el problema de fondo. Sin combustible no hay electricidad, y sin electricidad tampoco hay ambulancias que funcionen. Mientras el régimen celebra anuncios, la población sigue enfrentando un sistema de salud colapsado en Cuba.