Dolorosa historia en medio del abandono estatal

La muerte de Yasiel Amador López, un joven cubano de 30 años con esquizofrenia, ha conmocionado a la población de Guanajay, Artemisa. Desde su desaparición el pasado 24 de mayo, su familia inició una intensa búsqueda que, lamentablemente, terminó con el hallazgo de su cuerpo sin vida.

El cadáver fue encontrado en avanzado estado de descomposición cerca del estadio de Guanajay, próximo a la conformadora y la prisión del municipio. Según el informe preliminar de Medicina Legal, llevaba aproximadamente una semana en el lugar. Todo apunta a que el joven se quitó la vida.

Indiferencia ante una vida vulnerable

Yasiel, quien siempre contó con el respaldo familiar y sus medicamentos, salió ese día a trabajar, pero no regresó. Durante su ausencia, pidió ayuda en varios sitios, pero nadie se molestó en contactar ni a la policía ni a sus familiares, pese a que los teléfonos de contacto circulaban ampliamente en redes sociales.

Su hermana, Yanet Amador, lamentó la pasividad de las autoridades: “Pidió ayuda en varios sitios y nadie llamó. La Policía tampoco ayudó en nada, pero al menos podrían haberme contactado para buscarlo”, expresó.

El régimen comunista, que presume de un sistema de salud supuestamente ejemplar, demostró su incapacidad y abandono en este caso. Ni siquiera en situaciones extremas como la desaparición de un enfermo psiquiátrico vulnerable activan protocolos efectivos. La inacción de las instituciones refleja la crisis estructural que atraviesa el país, donde el pueblo depende de la buena voluntad de vecinos y voluntarios, mientras el aparato represivo prioriza el control político.

Una búsqueda impulsada por la familia y los voluntarios

La familia contó con el apoyo de vecinos, voluntarios, la Cruz Roja y los bomberos de Artemisa, pero no recibió respaldo estatal efectivo. Durante las primeras semanas, circularon múltiples reportes de personas que lo vieron deambulando desorientado en las zonas de El Americano y Chacón, sin embargo, la búsqueda oficial fue prácticamente inexistente.

Incluso se ofreció una recompensa en el grupo de Facebook “Revolico Artemisa”, pero ni eso motivó a las autoridades a involucrarse de forma activa.

Otra víctima del colapso sanitario y social del régimen

El caso de Yasiel pone en evidencia la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de salud mental en Cuba, hoy completamente deteriorados por décadas de corrupción, desidia y propaganda del Partido Comunista. Bajo el discurso de la “salud gratuita”, la realidad es el abandono de los más frágiles, especialmente en enfermedades como la esquizofrenia que requieren seguimiento constante.

Mientras los dirigentes del régimen dedican recursos al turismo, la propaganda y la represión, miles de cubanos vulnerables quedan a merced de la indiferencia institucional. La muerte de Yasiel Amador es un reflejo más de la profunda crisis humanitaria que vive Cuba bajo el control de un sistema que prioriza el poder sobre la vida de su propio pueblo.